El experimento de Eckartshausen

Eckartshausen es uno de los escasos personajes que logran mantener la vista clara en medio de las tinieblas del siglo de las luces. Por eso, quizá, se han traducido muy pocas obras suyas. En “Los principios del conocimiento superior” expone un experimento muy interesante:

El resultado de mi experimento fue el siguiente: Si un cuerpo humano yace ligeramente vestido en posición horizontal sobre una cama con almohadas flexibles que a su vez descansa sobre muelles elásticos, y si esta cama está en un constante y suave movimiento, se produce una sensación muy agradable. Esta sensación pueda aumentarse mediante un olor agradable, una bebida agradable y con el reflejo de un color hermoso. Esto fortalece los nervios de modo extraordinario.

Me he propuesto, en aras de la ciencia, reproducir el experimento empleando mi persona como sujeto. No, por favor, no intenten disuadirme. Uno debe tener disciplina suficiente como para sacrificarse por el conocimiento.

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Cartografía teológica (II): El Teatro del Mundo

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Abraham Ortelius es quizá el nombre más relevante de quienes practicaron esta disciplina. Perteneció a la Familia Charitatis. Mantuvo correspondencia con el Dr. Dee, con Postel y con Arias Montano. Buscó situar en un mapa a las Diez Tribus Perdidas y la misteriosa Damcar. Hizo el Theatrum Orbis Terrarum, que se tiene por el primer Atlas. Postel, nuevamente, nos informa de la importancia teológica del Teatro del Mundo: Libro talismánico que opera mediante el poder de las imágenes, es la manifestación de la concordia universal. Contemplarla frecuentemente produce una “iluminación interior”. La considera tan importante como la Biblia Polígota y afirma que los estudios cartográficos de Ortelius son de suma importancia para la Iglesia.

Extraída del Teatro, la imagen que ilustra este escrito es el mapa de la arcana tierra hiperbórea.

Cartografía teológica (I): El corazón del mundo.

Oroncio Fineo

Pocas disciplinas son tan cosmogónicas como la cartografía teológica. Pocas son tan ignoradas hoy en día. Más modesta en sus pretensiones que las visiones dantescas o swedenborgianas, esta cartografía se circunscribe a los mapas geográficos. Hermosamente, busca mostrar lo divino que hay en la forma terrestre. Sus orígenes están en la Antigüedad. En el siglo XVII, la grandiosa obra del inmenso Kircher supone el canto del cisne de este género. Los mapas más destacados y recordados, no obstante, surgen en el Renacimiento.

El que aparece arriba es el mapa cordiforme de Oroncio Fineo. Astrólogo y cabalista, astrónomo y matemático, Fineo fue la contrapartida francesa del afamado Dr. Dee. El cardíaco mapa tiene propósito talismánico, y está hecho para fomentar la concordia (con-cordia) y unidad. Además de para la orientación, está hecho para la contemplación. Se trata nada más y nada menos que del corazón del mundo. A Postel le fascinaba, y a mí también.

Una ley fundamental: la de Jubany-Amat


Aunque no tengo la costumbre de colgar mis Eurekas por una simple razón de pudor y modestia moral, no me privaré de exponer aquí la Ley de causalidad con exclusión intrínseca (pag.17 – Elementos de Teología), formulada en términos lógicos a la espera de construir el artificio físico -muy, muy sencillo-, que me permitirá demostrar dicha Ley en términos matemáticos. Su nombre oficial será: la Ley de Jubany-Amat. He dicho.

Antonio Brú, Noble Persona

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Este caballero es Antonio Brú. Es doctor en física, una Noble Persona y un referente esencial en lo que a investigación científica corresponde. Sus investigaciones y tesis sobre la naturaleza cosmogónica del cáncer no tienen precedentes, por su clarividencia e intuición. Por esa razón, el Cíclope  español lo tiene castigado, a él y a sus compañeros, en una mazmorra, no fuera el caso de que sus estudios se demostraran ciertos (como se terminará demostrando).
Y yo profetizo: un día, quemaremos el ojo del Cíclope español y Antonio Brú, abrazado al vientre del vellocino, escapará de la covacha donde injustamente está retenido, para alegría de todas las personas de buena voluntad y vergüenza de enormes necios.
Por ese motivo, en el Cosmógono, nos honramos de tenerle entre nosotros, mientras afilamos la estaca liberadora.
Añado a continuación su hipertesis, escándalo de incultos y lujo de físicos, matemáticos y, por supuesto, cosmógonos.

BiophysicalJournal

Teoría de la relatividad

Cuando soplan los Bóreas con la furia que están soplando hoy, apetece coger una buena lectura, ponerse delante de la chimenea y empezar a leer, mientras las copas de los chopos, cimbreándose, hacen silbar los vientos. A la segunda página, las letras empiezan, también, a cimbrearse en sus páginas y termina uno, dormido, arrullando un volumen en el pecho, como si fuera un bebé. Pero la idea era buena. Propongo hacer el experimento con un tratado como el que sigue, que ya tardaba en ocupar su lugar natural aquí.

albert-einstein-sobre-la-teoria-de-la-relatividad