For he is an englishman (H.M.S Pinafore). Gilbert & Sullivan.

Recientemente, no se por qué, me ha dado por escuchar operetas de Gilbert y Sullivan. Las obras de ambos son extremadamente conocidas en todos los países sajones. Aquí, apenas los conocedores saben lo que es The Mikado. Aquí les dejo el final de H.M.S. Pinafore, otra de sus composiciones más logradas y que acaso sea conocida por el capítulo de Los Simpson en que el Actor Secundario Bob la representa ante Bart. Seguro que les gusta.

La obertura 1712

Confieso que me reído como un demente escuchando esta obertura 1712, evidente parodia de la celebérrima obertura 1812 de Chaikovsky. El compositor es P.D.Q. Bach, -nombre también paródico de los hijos de Bach-, pseudónimo de Peter Schickele. A este señor lo conocía por su suite “A Year in the Catskills”, muy agradable de escuchar. Genial cuando al final pinchan los globos para imitar los extemporáneos cañonazos con que a veces se adorna la 1812.

Pathos Verdiano

Este fragmento rebosa pathos romántico y desengaño barroco a la par. El aria, recortada y glosada aquí, es una de mis favoritas. Todos sus elementos son saturnales: La canta Felipe II en el Escorial; el cantante es un bajo y buena parte de la línea melódica corresponde al cello en sus tonos bajos; el tema es la desilusión teñida de melancolía ante la certeza del desamor; se alude a la vejez, al sueño de la muerte y a la bóveda negra. El narrador, por añadidura, resalta estos elementos con tonos románticos. Bienvenidos al reino de Saturno. Que la disfruten.

Villancicos medievales

Recientemente he descubierto este villancico de la Edad Media y lo disfruto repetidamente hasta desgastarlo. Es alegre y gozoso, con cierto sabor a Cuentos de Canterbury. Escuchando estas cosas, pienso que en vez de rescatar los siglos bárbaros, son los siglos bárbaros los que tendrían que rescatarnos a nosotros. Feliz año nuevo.

Motete para un Tiempo de Penitencia

Timor et Tremor es el primero de los Quatre motets pour un Temps de Penitence de Francis Poulenc. Este enfant terrible de la música francesa se convirtió al catolicismo durante una peregrinación al famoso Santuario de Rocamador, donde hay una Virgen Negra. Como estamos en tiempo de penitencia, esta deliciosa obra es sumamente apropiada. Disfruten de arrepentirse.

Timor et tremor venerunt super me,
et caligo cecidit super me:
miserere mei, Domine, miserere mei,
quoniam in te confidit anima mea.
Exaudi, Deus, deprecationem meam,
quia refugium meum es tu et adjutor fortis.
Domine, invocavi te, non confundar.

 

Felicidad de síntesis

Los desengañados de este siglo y de cuantos afectos prometieron sus acólitos seculares, privados de la felicidad natural que adviene a los ingenuos, no hemos visto más remedio para sobrevivir que atenernos a la felicidad sobrenatural y a la felicidad de síntesis, a la felicidad sintética como recurso. Y en nuestras capillas interiores -donde quedan atenuados los rigores de nuestra condición caída-, gozamos placeres de minorista, como el que sigue. Si se sabe la manera, uno consigue que tres minutos lleguen a durar tres días.