Lecturas areopagíticas (I): Los tres movimientos

En el Tratado sobre los Nombres Divinos de Dionisio Areopagita, que estoy leyendo con verdadero deleite y calor, se mencionan tres clases posibles de movimientos que pueden darse en todas las partes del mundo, esto es, divina, celeste y terrestre:

Decimos que las mentes divinas se mueven circularmente al unirse a los resplandores de la Belleza y del Bien, sin principio ni fin; en línea recta cuando ayudan a los inferiores, dirigiendo todas las cosas rectamente; en espiral cuando al ayudar a quienes lo necesitan, permanecen inmutables en su identidad,  girando alrededor de la Causa hermosa y bella de su identidad.

Además, también hay movimiento en el alma. Es circular cuando entra en sí misma separándose de las cosas externas, siguiendo la circunvolución unificada de su potencia intelectual. Concentrándose uniformemente como en un círculo la hace estable y volver de la multiplicidad de las cosas externas, y concentrada en sí misma y después de esa unión uniforme se une con sus potencias íntimamente unidas, y así ese movimiento la eleva hasta el Bien y la Belleza que trasciende todas las cosas, uno y el mismo, sin principio ni fin.

El alma se mueve en espiral cuando, en la medida que le conviene, es iluminada con los conocimientos divinos, no intelectualmente y de forma única, sino con razonamiento discursivo e inductivo y con operaciones mixtas y mutables.

Y el movimiento es rectilíneo cuando el alma, en lugar de entrar dentro de sí misma y moverse con inteligencia simple (…) procede hacia las cosas que están a su alrededor y desde lo exterior, como símbolos varios y múltiples, se eleva a las contemplaciones simples y unificantes.

Ciertamente el Bien y la Belleza, superior a todo reposo y movimiento, es la causa de estos y también de los tres movimientos en las cosas sensibles de este mundo y mucho antes de la situación de cada uno, de sus estabilidad y reposo, y también de su conservación y su fin. Por tanto toda estabilidad y movimiento procede de Él, está en Él, tiende a Él y por causa de Él.

Vemos como estos tres movimientos aplicados al alma constituyen tres formas posibles de conocimiento trascendente. El primero es una suerte de contemplación o de nube del no-saber. El segundo es una iluminación y un conocimiento divino, que emplea cualquier razonamiento válido aplicándolo a las cosas superiores. El tercero es un ascenso desde lo múltiple a lo Uno, realizado a través de las cosas sensibles y de los símbolos que manifiestan. Estos métodos de realización no son particularmente complejos. Mientras ustedes leen esto con mucha atención, se están moviendo espiralmente. También son la base esencial del hesicasmo en la ortodoxia.

No es mi única lectura de verano. También estoy con Los pazos de Ulloa.

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Esta entrada fue publicada en General.

2 comentarios el “Lecturas areopagíticas (I): Los tres movimientos

  1. Maestro, un gran agradecimiento por su difusión de la Sophia eterna, insuperable prácticamente en lengua castellana. Sin embargo, por alguna razón no se puede acceder a los pdfs. No sé si esto es temporal, pero es una lástima. Pdfs como estos no los carga https://cosmogono.files.wordpress.com/2010/02/porfirio-el-antro-de-las-ninfas.pdf https://cosmogono.files.wordpress.com/2015/02/conc3b3cete-a-tc3ad-mismo.pdf

    un gran saludo

  2. Disculpe el problema era de mí máquina, otra vez muchas gracias por su trabajo en el blog y en lo impreso, se aprecia mucho.

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