El experimento de Eckartshausen

Eckartshausen es uno de los escasos personajes que logran mantener la vista clara en medio de las tinieblas del siglo de las luces. Por eso, quizá, se han traducido muy pocas obras suyas. En “Los principios del conocimiento superior” expone un experimento muy interesante:

El resultado de mi experimento fue el siguiente: Si un cuerpo humano yace ligeramente vestido en posición horizontal sobre una cama con almohadas flexibles que a su vez descansa sobre muelles elásticos, y si esta cama está en un constante y suave movimiento, se produce una sensación muy agradable. Esta sensación pueda aumentarse mediante un olor agradable, una bebida agradable y con el reflejo de un color hermoso. Esto fortalece los nervios de modo extraordinario.

Me he propuesto, en aras de la ciencia, reproducir el experimento empleando mi persona como sujeto. No, por favor, no intenten disuadirme. Uno debe tener disciplina suficiente como para sacrificarse por el conocimiento.

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4 comentarios el “El experimento de Eckartshausen

  1. Esto que dices es prescriptivo y muy necesario al pensador, siendo como es, una adaptación muy lograda de lo que afirma Platón en Tim. 89d:

    “De entre todos los medios de purificar y disponer el cuerpo, el mejor es el que se consigue por medio de los ejercicios gimnásticos. El segundo consiste en el balanceo rítmico que nos imprime una barca o bien el de cuando nos hacemos llevar de una manera cualquiera sin fatiga por nuestra parte.”

    Afirmando que esta es una manera de preservar y recuperar la salud cuando ésta puede estar comprometida por tal o cual contratiempo. Es remedio probado.

  2. elhortulano dice:

    Este remedio es probado y comprobado en muy diferentes y diversos momentos. El “hacernos llevar de una manera cualquiera sin fatiga por nuestra parte” tiene muchas aplicaciones, más allá de la puramente física o corporal, aunque las incluya. Doy fe (ahora y hoy puedo hacerlo) de ello y de la maravilla que es hacer que “nos lleven” sin esa fatiga o esfuerzo alguno por nuestra parte.

    Buen provecho noble Ludovico, que el balanceo sea propicio, que lo será..

  3. Ludovico el Rojo dice:

    Santiago, la cita del Timeo está perfectamente traída a colación. Ciertamente Eckartshausen la adapta de ahí y al hacerlo se eleva subiéndose a hombros de un gigante, en este caso Platón, que ya de por sí tenía unos grandísimos hombros. Como deberes, me impongo repasar el Timeo.

    Gracias, caro Hortulano, por tus buenos deseos.

  4. Seb dice:

    Discúlpenme por llegar tan tarde y por mi ignorancia, pero, ¿no es esto yoga ibérico elástico?

    Si le pusiera música al ejercicio optaría por “Preludio a la siesta de un fauno”. En el apartado “agradable bebida” puedo imaginarme un pacharán con hielo, y en cuanto a “inciensos varios” creo que una Faria o un Montecristo del 4 harían al caso.

    A todo esto, no sé por qué diantres me acaba de venir a la mente una escena de “La noche de la iguana”, con el ex-reverendo en vaivén atado a una hamaca.

    En todo caso puedo imaginarme el resultado del agotador ejercicio: cháchara profunda con Morfeo.

    Un saludo y buenas noches

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