Una carta de Eckartshausen

Entre las múltiples y variopintas traducciones que llevo simultáneamente, se encuentra la colección de epístolas entre el Barón Kirchberger y Louis Claude de Saint Martin -por cierto, bastante espirituales y devotas-. En una de estas cartas, Kirchberger menciona a nuestro Eckartshausen y recoge una carta suya. Le tengo mucho afecto a Eckartshausen porque es uno de los pocos que mantienen la tradición en el malhadado y nefasto siglo XVIII. Me ha hecho ilusión encontrar azarosamente esta carta suya, y dado que -lamentablemente- hay tan poco traducido de este hombre, la pongo a continuación para la edificación de nuestros lectores. Que la disfruten.

Carta de Eckartshausen

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3 comentarios el “Una carta de Eckartshausen

  1. elhortulano dice:

    Gracias por esta traducción de la carta que desconocía del gran Iluminadot de ese Siglo.

    La Nube sobre el Santuario es algo tan desconocido como hermoso e iniciador, incluso hoy en día…..

  2. Caro Hortulano, me alegra que disfrutes de la carta. Estoy completamente de acuerdo acerca de La Nube sobre el Santuario. En esta obra, Eckartshausen demuestra ser un teólogo de primera categoría. Partiendo de una noción escolástica clásica -la distinción entre la iglesia visible y la iglesia invisible- se dedica a investigar la segunda, llegando a las alturas iniciáticas que, como bien dices, percibimos en esta obra incluso hoy en día. Esta distinción supo verla también el Conde Lopujin cuando inspirado por “La Nube sobre el Santuario” escribió “La Iglesia Interior”. De este último precisamente, estoy traduciendo también el “Tratado sobre la presencia divina” donde habla de este tipo de oración como idónea para rogar la entrada en la Iglesia Interior.

  3. elhortulano dice:

    Conozco la obra de Lopujin y estoy deseando que finalices esa traducción para poder disfrutarla y saborearla como corresponde. Conicido contigo, La Iglesia Interior y La Nube son dos obras imprescindibles y que se complementan una a la otra y que, fuera de los desvarios propiso del siglo, muestran, a veces con rotunda claridad, sencillez y, permíteme el término, pasmo, la adecuada lecturas que de ciertas cosas debe hacerse. Eckarhautsen más que un teólogo (te entiendo bien) es un conocedor, y en uan carta suya que tuve la oportunidad de leer recientemente dirigida aun buen amigo, así lo demuestra, pues refiere la expriencia palpable y el contacto visible que mantiene con ciertas entidades de lo Alto y lo que de ellas recibió…..

    Es decir, en términos alqúimiso, que tan caros nos son, es un operador avezado y no un vulgar soplador.

    Un abrazo.

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