El libro de la especulación

Traduzco aquí un tratado de cábala poco conocido perteneciente al círculo de Iyyun. El título es aparentemente humilde, pero encubre un texto de cierta complicación. No obstante, para salvar este escollo basta con aplicar ciertas nociones de neoplatonismo y de teología apofática. Nótese la correlación de las trece potencias con los trece atributos de misericordia con los que abre el Zohar. También hay quien las ha identificado con determinadas potestades angélicas.

El libro de la especulación

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5 comentarios el “El libro de la especulación

  1. ¡Este texto es muy bueno!
    Sobre Ararita, apuntar que es el notaricón de אהר ראש אהרזתז ראש ייהורו תמורהזו אהר Achad raysheethoh, achad resh yechidatoth temourathoh achod: Uno es su principio, una su individualidad, su permutación es una.
    Achad (אחד) significa uno; Raysheet (ראשׁית) significa principio; Rosh (רשׁ) significa cabeza o comienzo; Yeshidah (יחידה) se refiere al alma humana superior, asociada a Kether; Temourah (תמורה) significa permutación.
    Asimismo, Ararita, אראריתא, tiene un valor numérico de 813 igual que Génesis 1, 3: Vayomer Elohim Yehi Aur, Vihi Aur: Y dijo Dios: hágase la luz, y la luz se hizo.
    En su libro III sobre la Filosofía Oculta, Agrippa muestra un talismán que lleva inscrito este nombre divino, de forma que la tradición sobre el Ararita y demás formas de Cábala práctica ya estaban vigentes en 1533.

  2. elhortulano dice:

    Una pregunta fruto de mi ignorancia que es lo único grande y amplio que con seguridad poseo, Si de Él se produjeron las emanaciones y en ellas, según el texto, la Unidad está presente, ¿podemos colegir que nosotros somos una forma de esas Emanaciones y que por tanto, habrá o bien una escala donde esas potencias en número de trece, debamos subir o bien que en algún momento hay una potencia acorde a cada una de las emanaciones, es decir, de nosotros?

    Disculpa mi pobreza.

    Un abrazo.

  3. Estimado, el tema de la Unidad Absoluta del Uno no es sencillo. Si el Uno es radical y esencialmente Uno de él sólo podremos predicar una cosa: que es Uno, pero al predicar que “es Uno“, -que es su oración mínima-, ya estamos afirmando varias cosas: que el Ser es, que el Uno es, que el Uno participa de la Unicidad, que el Uno afirmado participa de aquellos ambos (Ser y Uno), que el Uno puede participar, que es cognoscible como Ser Uno, que es distinguible de su contrario (lo Múltiple), que lo Múltiple es, que el Uno no-es Múltiple, ergo, que el Uno es y no-es al mismo tiempo, que hay relación de contrariedad entre lo Uno y lo Múltiple, que el Uno es predicable, y así, ad infinitum, de donde síguese que la pura simplicidad predicada no puede ser tal en el orden de la razón razonable. Eso sin entrar en el problema del “Uno” como significado, significador, cifra y símbolo.
    Este problema ontológico se solventó con la doctrina de las emanaciones (modo griego), o de las atribuciones (modo hebreo), según la cual el sustantivo divino es hipostático con su adjetivo predicado, de forma que nunca podrán existir como entes separados. Así, donde está el Bien, allí está el Uno, donde está el Justo está el Bien, donde está la Verdad está el Uno, donde lo Bello está lo Justo y donde está Dios allí está todo lo anterior.
    Sentado lo anterior, se siguen todas las categorizaciones emanativas, que es posible discurrir de muy diversas maneras, v. gr. las secuencias de tipo cronológico -de la primera emanación a la última, v. gr. las secuencias cualitativas -la primera está más próxima a Dios que la última-, v. gr. las secuencias asociativas -Mónada, Tríada, Tétrada, Ogdóada, Década, etc-. En el caso que nos ocupa, es una secuencia Decatriádica cualitativa: “Estas son las trece potencias por las que Él es unificado y cada una tiene su propio nombre, cada una superior a la anterior“. Estas trece potencias son, como dice Ludovico citando el Zohar, los “trece pétalos de la Rosa“.
    Pero todo esto sólo son escenarios cosmogónicos y mapas espirituales por los que el hombre transita sin formar parte de ellos.
    Yendo al grano, en puridad y según opinión propia, no entiendo que de estas doctrinas, se deduzca que el hombre sea una emanación*, o que haya una escala, entendida como método práctico o ascético para ascender, tal vez porque la cuestión nunca ha estribado en que el hombre ascienda haciendo algo sino en que el hombre no impida que descienda algo; la esperanza escatológica -el tiqun– no consistiría, pues en “querer subir” (este fue el pecado de los babelitas y que consiste en una acción) sino en favorecer el descenso adyuvando el “hágase tu voluntad“, et caetera.
    Estas cosas son, como sabes, muy profusas y no pretendo extenderme en ellas más de lo que ya he hecho. Me dispenso. Siempre tuyo.

    *En el sistema gnóstico, efectivamente, el eón Anthropos forma parte de la Ogdóada emanada, pero examinar este punto nos llevaría muy lejos ahora.

  4. Hola Santiago disculpa la molestia, recientemente descubrí el blog y me gusta pero no se en que dirección de correo puedo contactarte si no te molesta claro, seria para exponerte algunas dudas y platicar contigo de algunos aspectos en los cuales aun no me desenvuelvo con fluides, ojala puedas responderme, saludos amigo.

  5. Santiago dice:

    Estimado Jesús, En valgris@gmail.com. Un abrazo.

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