Apuntes sueltos (I)

Cosas que investigaré o explicaré cuando tenga tiempo y ganas: 1. El vértigo inverso, esto es, el miedo a caer hacia arriba. Con repercusiones psicológicas, sociales, culturales, físicas y existenciales. Las personas o sociedades que lo padecen evitan mirar al cielo por temor a ser proyectados hacia el mismo por una fuerza ominosa y contraria a la ley de la gravedad, fuerza a la que -provisionalmente- llamaré fuerza de la levedad. Así como el individuo aquejado de vértigo común teme perder su yo en un punto exacto del suelo, el sujeto aquejado de vértigo inverso teme que su yo quede disipado en la gran vaguedad del éter celeste. Para evitar la posibilidad de este evento indeseado et caetera. 2. Sobre el alma de los animales, sobre el modo de su conciencia, si conserva su identidad después del deceso, si es inmortal y caso de ser así, en que orden de la realidad se verificaría, si tiene asiento futuro ante el Trono del Altísimo y en qué forma, si en ella cabe algún género de progresión al Bien y otras cuestiones concernientes a lo mismo. 3. De fatum, o axiomas relativos a la fortuna y la fatalidad, el destino y la Providencia, la Necesidad y el libre albedrío, sobre la teurgia y el milagro, si son conceptos que se incluyen o se excluyen y en su caso, si pueden coexistir en el mismo orden referencial o sólo son congruentes en sus respectivos discursos.

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5 comentarios el “Apuntes sueltos (I)

  1. elhortulano dice:

    El asunto del vértigo inverso creo requiere de la mayor urgencia ya que, en estos momentos donde mirar arriba se hace más necesario que nunca para poder vivir abajo, el miedo que produce esa mirada, el temor ominoso que despierta en las profundidaes del individuo, necesita ser explicado.

    A veces es necsario perderse para encontrarse.

  2. Cierto. El miedo implícito o explícito a ser absorbido, despersonalizado y desyoizado por el éter celeste genera individuos con obesidad del yo. La expresión “tener los pies en el suelo” se aplica a personas que han adquirido un lastre de ocupaciones y pre-ocupaciones terrenales, lastre que les procura una importante seguridad existencial frente a la fuerza de la levedad, aunque sea a costa de considerar fútil y malsana toda expresión de trascendencia por sublime que esta sea. Así nos va en este siglo, triunfo de la concreción frente a la abstracción.
    El yo obeso reduce toda expresión de lo sutil a un inmanentismo que invoca la vigencia y prioridad de lo pragmático, léase, de la inmediatez (de ahí la importancia que otorga a la acción y al hecho). El yo obeso tiende a evitar el discurso (λóγος) para centrarse en la conclusión del argumento de forma que la secuencia cuestión-discusión-conclusión queda reducida a la cuestión-conclusión. ¿Quién no ha topado con un sujeto que ante la exposición de un argumento fino responde “abreviando”, dejándote con la palabra en la boca?. Natural: el discurso argumentado les marea, toda vez que un discurso bien argumentado es lo más semejante a la lógica del cielo.
    Hay algo vagamente órfico en eso, Pero eso ya son figues d’un altre paner. Si se tercia, seguiremos con ello…

  3. elhortulano dice:

    ¿Y qué dieta se recomienda a Yoes Obesos y poco dados al discurso coloquial entre amigos al amor de una buena lumbre?

    Gracias.

  4. Acostumbrar a la persona a los actos puros, que son -sólo en apariencia- actos inútiles. Te pongo algunos ejemplos, pero hay muchísimos: romper una caña, tirar una piedra, encender un fuego, rasgar un folio en blanco, hacer nudos en un cordel, coser un botón, derramar agua, plantar un piñón, sacar punta a un palo… Entre otros elementos pneumodietéticos posibles.

  5. Eloy dice:

    Por mi parte pienso que no es en absoluto baladí la investigación sobre la naturaleza última de los humildes animales,tal vez se deduzcan importantes conclusiones sobre la relación entre Unidad y multiplicidad,así como sobre los distintos aspectos del alma y su relación con el Ser.
    Sería muy bonito que dirigir la atención a nuestros hermanitos peludos, plumíferos o escamosos
    constituyese una buena vía para profundizar en tan arduos problemas.
    ¡Suerte señor Cosmógono,que su investigación sea fruceífera en Verdades!

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