Salustio: Sobre los Dioses y el Mundo

Cuelgo este tratadito de teología de Salustio. Pero del neoplatónico, no del historiador. El lector queda advertido de que es necesario corregir algunos argumentos y de que requiere una buena dosis de recto entendimiento filosófico, porque en caso contrario leerá muchas barbaridades. Los capítulos III a VI, sin embargo, son fundamentales para comprender  la esencia de los mitos clásicos y su interpretación. A su luz se iluminan muchas otras obras y resultarán jugosísimos para el que busque una recta comprensión de la teología neoplatónica y las escalas de procesiones del Uno.

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7 comentarios el “Salustio: Sobre los Dioses y el Mundo

  1. Esto es un tratado esencial, esencioso y eséncico. No sé si me explico. Un tratado de aquellos que dices: “Caray, qué tratado tan bueno!”. En razón de ello, agradezco a Ludovico lo cuidado de la traducción. Quien no quiera entender la προβολή, realmente es porque no quiere.

  2. elhortulano dice:

    Santiago, reapareces con médula y sustancia como es este tratado y agradezco que la Aurora surja así de enter la “noche más escura” como diría nuestro querido Cervantes.

    Un Almabrazo y ya sabes, me gustaria departir contigo……

  3. Querido Hortulano, departamos pues al calor de nuestra ya antigua fraternidad!

  4. elhortulano dice:

    Tus obligaciones dirán el momento y la forma. Me someto a ellas y a tu decisión.

  5. Felicidad dice:

    Ludovico: antes de nada, gracias por este tratadito tan sustancioso.Lo he estado leyendo y, aunque me falta releérlo varias veces y afinar su entendimiento, quiero plantear una cuestion que me ha surgido. En el Capítulo XV se hace referencia a los sacrificios y a las dudas relativas a los mismos. Cito literal: ” Dado que la providencia de los dioses se extiende por todas partes, un cierto hábito o aptitud es todo cuanto se requiere para su comunicación benéfica. Ahora bien, todo hábito se produce por la imitación y la similitud; de ahí que los templos imiten los cielos y los altares la tierra (…) y los animales sacrificiales la vida irracional de nuestras almas”. Después, en el Capítulo XVI parece que quiere dejar más esclarecido el asunto cuando afirma que ” sin sacrificios las oraciones son simples palabras , pero acompañadas de sacrificios , se convierten en palabras animadas” . Y subraya que hay un “medio” para unir las naturalezas distintas , el cual ha de ser ” similar a las naturalezas que conecta” . Así la ” vida debe ser necesariamente el medio de la vida” (…) y esto no se hace temerariamente sino de un modo acomodado a cada dios”. Interpreto que el modo de acomodarlo a cada dios o medio “similar “para que la Providencia o Divina Gracia de Dios mire por nosotros corresponderá a la práctica de las virtudes particulares que nos alejan de los vicios de cada dios, según sea la disposición e inclinación de nuestro carácter. Es decir, cultivar la virtud de la generosidad, la de la humildad, la de la valentía, etc…virtudes que no cita . Sí menciona en el Capítulo X, al hablar de la virtud y el vicio, las cuatro virtudes que corresponden a la prudencia, fortaleza, templanza y justicia o armonía de las partes, pero no estas otras que corresponden al carácter particular de cada uno y el consiguiente vicio al que se siente más inclinado , además, por supuesto, de todos los otros vicios que nos aquejan. En este sentido, yo creo que Providencia y Destino estarían estrechamente entrelazados, pues damos definitivamente en el blanco al estar haciendo el bien si limpiamos o sanamos dichas inclinaciones. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco hace un gran esfuerzo por estudiar cada uno de estos vicios y sus dinámicas. Los mismos esencialmente que los que se citan en los Diez Mandamientos.

  6. elhortulano dice:

    Ya se dijo: “Hagamos……. a nuestra imagen, según nuestra semejanza”.

  7. Felicidad dice:

    Me refiero a que acomodarse a cada dios no es una cuestión meramente formal o ritual o de mera apariencia .Para “atraer lo bueno” hay que ser virtuoso . Si uno es deforme, malvado, esto es lo que encontrará. Dios quería que el hombre pudiese elegir libremente entre el bien y el mal y por eso le fue dado el poder de influir en el mundo y sus criaturas. A este respecto cito a Luzzatto en su libro El camino de Dios : ” Todo en el mundo físico tiene su contrapartida entre las fuerzas trascendentales. Cada entidad y proceso físico está vinculado a dichas fuerzas, siguiendo un sistema decretado por la sabiduría de Dios. (…) también sabemos por tradición que cada entidad y proceso físico está bajo el mando de algún tipo de ángel (…). Hay sin embargo una excepción a esta regla y comprende todas las cosas que dependen de la libre elección del hombre “. Así que el mundo tiene al menos dos influencias. La primera, la del determinismo natural y la segunda la resultante del acto de elegir. La primera viene impuesta por Dios a través de esas fuerzas, mientras que la segunda viene del hombre incidiendo también en dichas fuerzas. Quiero decir que cualquier acto del hombre provocado por la libre elección , puede influir en las fuerzas o energías trascendentales ( los dioses de los que habla Salustio) , conforme a la medida y orden que Dios haya establecido, claro está. Y esto también es válido para lo que piensa, dice, siente…De ahí que sea necesario el cultivo de las virtudes específicas para cada fuerza, ángel o dios.

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