Para una historia de la Alquimia en España (I)

Ordenando cosas, he topado con esta carta que en 1989 me envió el inefable alquimista Simón H. y he considerado que sería adecuado colgarla aquí como aportación a una Historia de la Alquimia en España (s. XX). Como se verá, no le hizo ninguna gracia que alguien le disputara la cátedra del asunto. Incluso me envió a un ignominioso submarino llamado Gonzalo que, disfrazado de discípulo de un servidor, le sirvió para saber los detalles de mi Obra. Con el tiempo, recibí otras cartas en las que unas pobres personas me pedían ayuda porque habían tomado la medicina del tal Maestro Simón, resultando gravemente intoxicadas.

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4 comentarios el “Para una historia de la Alquimia en España (I)

  1. Ateneo dice:

    Un servidor, quien ha visto nevar en cumbres altas y en bóvedas celestes, despreciando lo allí fijado, no puede sino sonreir ahora por su ignorancia de aquel tiempo, sin que ahora sea menor la misma.

  2. Qué tiempos aquellos, amigo! Añado a continuación la respuesta que le envié, para que figure también en los anales de esa Historia:

    “Señor, lamento de veras que mi Aula Hermética le haya afectado tan negativamente. Ciertamente, mi intención no era “hundir de nuevo esta ciencia sagrada”.
    Acaso no la haya considerado en sus justos términos: una simple recolección de apuntes, extraídos de mi cuaderno de laboratorio, concernientes a la Vía Seca Universal, vía que, según se desprende de sus libros, no es la de Vd.
    Quisiera hacerle notar que su carta está escrita con una autoridad que yo no le reconozco. Atte. Pere Albi.”

  3. Ateneo dice:

    ¡Qué tiempos, efectivamente!
    La autoridad a reconocer es la Única posible, que jamás falla y siempre es coherente, com la Naturaleza y buscas en la persona, en el Maestro si se quiere, tales cualidades aunque no coincidan con las expectativas propias (la taza vacia.., ya sabes).
    Asi puedo afirmar para dudosos que el propietario de este blog reúne esas caracteristicas demostradas con infinita paciencia y honestidad. Dicho queda y así lo afirmo hoy aquí y ahora.

    P.D. La nieve se fijó en una bóveda cristalina que el ignorante operador confundió con suciedad. ¡Que feliz es quien acepta la Ayuda!

  4. De la Iª a los Corintios, 12 y siguientes:

    4 Los dones que recibimos son diversos, pero el que los concede es un mismo Espíritu. 5 Hay diversas maneras de servir, pero todas lo son por encargo de un mismo Señor. 6 Y hay diversos poderes para actuar, pero es un mismo Dios el que lo realiza todo en todos. 7 Dios da a cada uno alguna prueba de la presencia del Espíritu, para provecho de todos. 8 Por medio del Espíritu, a unos les concede que hablen con sabiduría, y a otros, por el mismo Espíritu, les concede que hablen con profundidad de conocimiento. 9 Unos reciben fe por medio del mismo Espíritu y otros reciben el don de sanar enfermos. 10 Unos reciben poder para hacer milagros y otros tienen el don de profecía. A unos, Dios les da la capacidad de distinguir entre los espíritus falsos y el Espíritu verdadero, y a otros les da la capacidad de hablar en lenguas; y todavía a otros les da la de interpretar lo que en esas lenguas se haya dicho.11 Pero todas estas cosas las hace el mismo y único Espíritu, dando a cada cual lo que a él mejor le parece

    Yo creo que lo anterior responde a una realidad muy hermosa y fácil de comprobar. Y es mi entender definitivo en este asunto.

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