Cambio horario, otra vez

(Jóvenes de la nueva clase media)

Ya estamos a vueltas otra vez con el cambio horario y su rito siniestro, que se ha verificado puntual y alevosamente esta madrugada, mientras las personas de bien duermen. El Cosmógono no gusta de este rito, pero no sólo lo critica, también ofrece alternativas, en este caso, de tipo cronosocial:

Clase dirigente y asociados: Dado que es minoritaria, pueden vivir en el año 2011 a todos los efectos. Para ellos el gasto energético eléctrico es un bien de primera necesidad por lo cual su consumo estará subvencionado por el Estado. Clase media: No hay necesidad de que vivan en el siglo XXI pudiendo vivir perfectamente en el siglo XIX; usarán máquinas de vapor, carbón y velas como fuente energética. Se aplicará una tasa de lujo al carburo de acetileno. Clase baja y parias en general: Pasarán a vivir al siglo XII y usarán leña para cocinar y calentarse. No obstante, para evitar una desforestación abusiva y favorecer la ecosostenibilidad, se aplicarán importantes gravámenes y feudos a la tala arbórea.

A la atención de los señores Gobernantes, siempre a sus pies,

Santiago Jubany, Marzo de 1811

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Esta entrada fue publicada en General.

Un comentario el “Cambio horario, otra vez

  1. Felicidad dice:

    ¿Cómo no se le ha ocurrido antes a alguien esta magnífica solución que usted propone , Cosmógono? A mí, por ejemplo, ya se me está ocurriendo una al hilo de lo que acabo de leer…dado que los parias tampoco respetan el horario normal de entrada y salida del trabajo como haría cualquier hombre de bien y versado en la ecosostenibilidad, pues no hay más que ver su querencia a trabajar en jornadas de hasta 12 horas ( por Dios bendito ¿es que no tienen conocimiento?)y abusando de forma desmesurada de la energía eléctrica,bien podría imponérseles otro gravamen por su afición adictiva , tanto de forma directa: descontándoles la factura eléctrica en su nómina (bombillas encendidas en su estancia, ordenadores usados y abusados ininterrumpidamente hasta el recalentamiento ,¿merece la pena apagarlos por tan pocas horas? , impresoras, faxes…) , como indirecta: los gravámenes por usted aludidos algo incrementados , pues es de suponer que para calentarse su almuerzo, algo que no incumbe directamente a su empleador, habrán de adquirir leña y utilizarla y, por supuesto, este exceso de horas, irremediablemente, se traducirá en un número elevado de visitas al excusado; con lo que yo, si no le parece desacertada la propuesta, incrementaría el gravámen de leña con un plus de gasto de agua, un bien también escaso, y papel ( nuevas talas de árboles, ya sabe…)

    Todo es ponerse.

    Un saludo

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