La Belleza (I)

Hoy, mientras estaba despachando con el Canciller Edmundo, que es mi pianógono de cabecera, me ha parecido ver a un vagamundo portador del virus de la Belleza mientras se estaba tomando un vino. Me ha faltado tiempo para preguntarle (en idioma vagamúndico) si sería tan gentil de dejarse pictografiar a lo cual ha accedido muy cortésmente. En un primer momento he creído que era el silénico Sócrates o el mismísimo Elías peregrino; en un segundo instante, he supuesto que era una pintura que había abandonado su marco natural en el Museo del Prado para ver mundo y finalmente, he concluido que este hermoso ejemplar de homo nobilis era todo esto y mucho más: era la Belleza en persona. Le he pagado otro vino y, saliendo de su marco, he vuelto al mío.

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6 comentarios el “La Belleza (I)

  1. richeutz dice:

    Completamente de acuerdo en la mayor y en la menor: ha tenido usted la fortuna -o a mejor decir, le ha sido concedida la gracia- de tener un cotidiano encuentro con la Belleza arquetípica. Me gusta, y mucho, que las gentes que estimo tengan estos encuentros, y si por añadidura se dan en el escenario de lo cotidiano mucho mejor, por tratarse de escenarios plausibles y nada abruptos que, como los buenos vinos tomados con cordura, dejan buen sabor en el paladar sin tener que pasar por los desagradables trastornos que producen los excesos.
    Mañana sin más tardar pasaré por la cantina i dejaré pagada una copa de vino, no sea que la Belleza cotidiana repita su tránsito y no sea debidamente atendida.

  2. En estas sus finas palabras se conoce a la legua que el natural de usted es el de una persona sensible, espiritual, amadora de las cosas que por su naturaleza son amables, plena de recto juicio, de cordura y de humanidad, cualidades estas que también pertenecen al orden de la Belleza, que es una cosa muy fina.

  3. Marcos dice:

    Sinceramente, genial.

  4. kapellmeistershimmel dice:

    Yo esto lo catalogo en la categoría más digna de belleza, que es el arte inveterado o ruinológico. Es un arte protegidísimo en Valgris.

  5. Mi querido pianógono, quiero hacerle notar que, reflejada en el espejo, aparece la velazqueña silueta de usted, para dar al conjunto un plus de excelencia.

  6. kapellmeistershimmel dice:

    Cierto es. No me queda más remedio que reconocer que estuve en el lugar de los hechos a la hora de autos. Fue un placer puro, no mediado. Ya lo sé. Fue el esprit de finesse en estado puro. Yo como testigo extático. Momentos de mistagogia.

    Salúdulos.

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