El rape hipercosmogónico

Esta conversación la tuve yo con un Rape fresco en la pescadería:

“-Mira que eres feo, Rape, pero eres bueno, como yo… // –Los dos somos peces de profundidad, Cosmógono, pero yo no tengo espinas y tu sí, Cosmógono… // –Pero tu tienes más dientes que yo, Rape // -Eso no es muy difícil, Cosmógono // –¡Insolente Rape! Yo tengo la palabra hipercosmogónica y tú no! // –Mira mis ojos, Cosmógono y díme si los tuyos son tan hipercosmogónicos como los míos…”

Y yo callé, porque el Rape tenía razón, y envidié los ojos del Rape, considerando que eran ópalos biológicos en su opalescencia perfecta, que es la hipercosmogonía perfecta. Sí, tuve una envidia y luego, me comí al Rape en un magnífico suquet de rap, para que su mirada habitara por siempre en mis átomos.

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