Aurora consurgens

Para placer de quienes disfrutan con las cosas herméticas, añado aquí la versión íntegra de la Aurora Consurgens, que debemos (según investigaciones solventes) a santo Tomás de Aquino. Con este libro estuvo muy distraído el titiri de Jung, que creyó ver en él vete a saber qué cosas de tipo psicoanalítico. El caso es que, según parece, andaba el buen Tomás a bordo de su borrico cuando se dió un golpe en la cabeza con una rama de árbol, que le hizo caer de su montura dejándole muy trastornado. En llegando al monasterio, se encerró en una celda y redactó esta obra, enigmática hasta la saciedad y que no tiene nada que ver con la Summa Theologica. Un poco después murió. Ojo con la traducción, que es nuestra y si se hace uso de ella, quiero que se cite la fuente.

Tomás de Aquino

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