Sobre el pollo cosmogónico

Como es perfectamente natural, un servidor tiene un gallo y sus aditamentos naturales, que son gallinas. No imagino una existencia sin pollos, que son (y de lejos) los animales más cosmogónicos que existen. En lo relativo al gallo, es un excelente despertador talmúdico, porque canta a la hora en que desciende el rocío, que coincide con la hora en que Nuestro Señor se pasea por el Pardes, otorgando dones a quien se despierta a tal hora para estudiar la Torah. El gallo es un animal rotundamente profético, porque anuncia la inminente llegada del Mesías, en este sentido, nosotros debiéramos ser como pollos proféticos. Además, según afirma la tradición, el león retrocede atemorizado ante la superior solaridad del gallo, cuyas plumas son ígneas. Y ¿qué decir de la gallina? Cuando el cosmógono se levanta para rezar, siempre encuentra un huevo filosófico a su disposición, lo cual es muy agradable y de un positivismo último, cierto y definitivo. Sobre las gallinas, su relación con la leche, el plomo, la transmutación de los metales, el principio del mínimo esfuerzo y otros singularísimos hechos, hablaré muy en breve. Guarden una paciencia y, créanme: a poco que puedan, tengan un par de pollos cosmogónicos en casa.

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Esta entrada fue publicada en General.

2 comentarios el “Sobre el pollo cosmogónico

  1. kapellmeister dice:

    No puedo estar más de acuerdo.

    Es más, en ostentación de mi título de barón de Cantaclaro, dejo constancia de mis profunda amistad y admiración hacia una criatura tan luxuriante y protomusical como el gallo. Los gallos son grandes sopranistas místicos, que cantan con total solvencia las arias más comprometidas e hiperagudas de Handel, Hasse, Porpora, Melani, et al. A la hora del rezo cometen un gallo formulario, honorario, esto es, en honor a los gallos que sus antepasados cometieron en San Carlo de Nápoles.

    Sólo los que nos jugamos la vida en cada nota podemos permitirnos de cometer gallos. Son gallos cosmogónicos, y los connoisseurs así lo entienden.

    Con todo respeto,

    el Kapellmeister.

  2. Santiago Jubany dice:

    Monseñor mi Maestro de Capilla,
    Si no fuera por el desbarajuste que os causaría al añadir a vuestros quehaceres una nueva obligación, os regalaría un gallo como muestra de afecto y amistad.
    Así podríamos tomar nuestros camparis rituales en compañía de nuestros gallos, para asombro y estupefacción de transeúntes y demás inavisados.
    Sobre el gallo-metrónomo hablaremos en breve. Creo que puede suscitar vuestro interés.
    Con mi mayor afecto, siempre vuestro,
    Renard

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