Falso recuerdo

Sea yo un griego, modesto quesero de oficio, con aspiraciones de filosofar, sin educación, pero con ganas. Asisto yo a una conferencia que sobre astronomía se imparte en la Academia por parte de grandes sabios atenienses. Estos sabios empiezan a disertar sobre unas esferas que giran unas dentro de otras. Sobre las matemáticas, no llego a entender nada, pero eso de las esferas giratorias me llama la atención y llego a mi casa rumiando. Coja yo unos recipientes hemisféricos que tengo para hacer quesos de diversos tamaños y mediante una maña, consigo ubicar queseras dentro de queseras, con unos bastoncitos para hacerlas rodar. Al día siguiente, aparezca yo a la siguiente conferencia de la Academia con mi invento, para mostrarlo a los sabios a ver si había entendido la idea que pretendían transmitir: cogen mi invento, lo miran, lo estudian, lo hacen funcionar y quedan sorprendidos por el ingenio que poseo. Se ríen, se alborozan, me felicitan, me dan palmaditas como dando a entender “este chico si que vale” y finalmente se quedan mi artilugio. Yo me quedo muy satisfecho y feliz y voy a mi casa con una alegría interior enorme. Desde entonces, no he parado. Aquel día, sin querer ni proponérmelo, descubrí la Esfera Armilar (y no Eratóstenes, como se cree)


esfera-armilar

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Esta entrada fue publicada en General.

Un comentario el “Falso recuerdo

  1. Ateneo dice:

    Dejemos a Eratóstenes el descubrimiento y demostración matemática de la redondez de la tierra: que algo le quede al pobre, hombre.

    Saludazos.

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