Ignaci de Cardona (in memoriam)

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Ignaci de Cardona, mi amigo, ha entregado el alma a Nuestro Señor. Ahora está Visitando el Interior de la Tierra, siendo Rectificado y Encontrando la Oculta Piedra que en vida tanto buscó. Nunca he conocido hombre que haya sufrido tanto en esta vida sin perder jamás de vista la Estrella Polar de Dios, sin vacilar jamás en la única pesquisa que importa. Era mi hermano mayor y como tal lo he amado y de igual forma me he sentido amado por él. Ahora lamento no haber estado más cuando debía: no supe hacer más y lo digo públicamente y con vergüenza.

Su bondad humana, trágicamente aleada con su enfermedad, hizo de él un hombre irrepetible, lúcido en la sobriedad como lúcido en la ebriedad. Jamás ví a nadie tan poco dotado, tan inutil, para el mal. En tantos años de amistad, nada puedo reprocharle que no pueda disculparle sobradamente en razón de su corazón traspasado por un sufrimiento que sólo pude intuir. Mientras él rezaba para que Dios lo recuperara para sí, nosotros rezábamos al mismo Dios para que le conservara entre nosotros; él protestaba por esto amorosamente, hasta que su fé pudo más que la nuestra.

Me hizo albacea testamentario suyo: procuraré dar honor cumplido a lo que en su momento y libremente me expresó. Quisiera ser fiel a su intención y plasmarla con la dignidad que este hombre merece.

Ha cruzado a la otra orilla y ya no volveremos a verlo en este siglo. Pido al Padre Todopoderoso que le perdone los escasos pecados que cometió y que desde su escaño en la divina Academia, siga prodigándonos su discurso fácil, siempre profundo, lleno de inspiración y verdad. Solicito una oración por su alma a todos los hombres de buena voluntad.

Y que la Luz Perpetua brille sobre él en los siglos de los siglos. Amén.

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Esta entrada fue publicada en Eventos.

2 comentarios el “Ignaci de Cardona (in memoriam)

  1. richeutz dice:

    Un hombre sabio, pero ante todo un hombre bueno. Ahora descansa junto a Dios, al que tanto amó y al que siempre buscó con sencillez de corazón. Ahora,Ignaci, se aplica en ti la palabra: “Huye amado, semejante a la gacela o al cervatillo, por los montes de las balsameras”.
    Por siempre permanecerás en mi memoria.

  2. Ateneo dice:

    Leido antaño por mi, con nombre profano, no puedo olvidar la sencillez y humildad que lo brevemente esbozado despertó en mi corazón. Dicen que la soledad en cierto camino de algunos conocido es el pan y el vino que amargan: ojalá esa amargura que presidió su caminar sea la nuestra por siempre jamás. Ahora bien, amargura a ojos profanos, lucidez, dulzura egterna a otros ojos menos cegados por el siglo.

    No sería buen hombre si no respondiera a la petici´n de mi amigo de una oración por el alma del suyo, y no sería siquiera ser humano si no lo hiciera sin previa petición.

    Luz Eterna para su alma.

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