Experimento músico-selvático

La precedente nota y esta misma se llaman experimentos porque en el fondo de ellas subyace una voluntad de observación científica. Provisto de un magnetófono acudió el cosmógono que suscribe a la jungla del Amazonas profundo, adentrándose intrépidamente en la misma. Cuando halló el lugar, encendió el magnetófono y al más mayor volumen posible hizo sonar los Royal fireworks, de Haendel. El resultado fue que todos los pájaros que (en exceso) pueblan la selva aturdiéndolo todo con sus graznidos, callaron como avergonzados, escuchando con unción envidiosa aquella música. La selva quedó silenciosa como si estuviera en un palco del Liceo. El desierto, para los que no lo saben, es vastísimo, pero muy humilde, y tiene un cierto deje de melancolía; la jungla, por contra, es igualmente vasta, pero muy vanidosa y engreída: parece un mercado onírico y sus sonidos, lejos de poseer armonía (un mínimo estro armónico, para entendernos), parecen los propios de una gradería de campo de foot-ball, poblada de estrafalarios animales indoctos a más no poder en cuestiones de música. Y se lo hice ver.

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4 comentarios el “Experimento músico-selvático

  1. kapellmeister dice:

    Son unos desagradecidos, unos indoctos y unos pagados de sí mismos. En el pecado está la penitencia. A esos lo que les estaria bien empleado sería una jam session de esas, riff va riif viene.

    En cambio el desierto es otra cosa. Yo voy a dar el estreno absoluto en Africa de las variaciones Goldberg del sajón. Mi manager ya está buscando patrocio gubernamental en Chad para plantar un Bösendorfer imperial en la duna más alta del mundo. Un estreno dúnico, pánico.

  2. Santiago Jubany dice:

    Es absolutamente necesario, perentorio diría yo, que el estreno absoluto de vuestras Goldberg se haga realidad sobre la piel delicada, caliente y erógena del desierto, sobre la más alta duna disponible, equiparable morfológicamente a ese pequeño vientrecillo que tienen las beduinas justo debajo del ombligo.

    Os encargo formalmente que preparéis la “división Bösendorfer” que quedará bajo vuestro mando absoluto, y que iniciéis una blitzkrieg armónica sobre El-Alamein. Si precisáis efectivos, desplazad al IV ejército de concertinos, que se están pudriendo en san Petersburgo tocando piezas de Sibelius. Vuestro estreno ha de entrar en la Historia. Esta información es perfectamente confidencial.

  3. kapellmeister dice:

    Señor,

    Con el debido respeto, necesitaremos la división entartete musik para operaciones suicidas. En Normandía ya no nos servirán de mucho. El futuro está en Africa. Africa volverá a ser nuestra.

    Confidencial.

  4. Santiago Jubany dice:

    Es una gran idea. Movilizad la Entartete Division y disponedla en primera línea. Cuantas más bajas padezcamos, mejor para nosotros, así ahorraremos notas en fusilarlos a todos.
    O África o nada!

    Confidencial.

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