Apuntes gastronómicos (I)

Estos últimos días he estado muy entretenido inventando, preparando y probando algunos platos, que he inventado para que sean servidos en la boda de una Reina. Después de algunos experimentos y de otras fórmulas que guarda para sí mismo, con enorme avaricia, Santiago Jubany, que suscribe, tiene a bien presentar este menú esperando que sea de su agrado:
-Fresitas silvestres rellenas de nata de cabra, que se servirán sobre una reducción de almíbar de jazmín y menta.
-Carpaccio de uvas blancas y negras, con pechuga deshilada de faisán, marinado en vino de agraces, al contrapunto de azucar de moras.
-Tórtola rellena de mirabolanos de Alsacia, flambeada con absenta, y guarnecida con puré verde de avellanas.
-Dolmadakia de lechuga de mar, con arroz de Pals, escórpena y langosta. Servir sobre una fuente de sal marina cristalizada.
-Guisantes de Valgris, cocidos y servidos en su propia vaina, que se degustarán mientras un poeta recita versos de Mossen Cinto Verdaguer.
-Sepia rellena de amanita caesarea, gamba de Palamós, huevos de codorniz, de pez volador y pasas de Corinto. Servida sobre el fondo negro de su propia tinta.
-Brochette de ciervo al humo de salvia y pino, con salsita suave de piñones.
-Salmonetes caramelizados sobre una jalea de mejillones y erizos de mar.
-Higos “coll de dama” confitados en licor de violetas imperiales.
-Helado de nieve del Canigó al sabor de miel rosada y naranja amarga.
-Pequeño escabeche de flores de azahar, servido en mil hojas de hojaldre de rosa.
Todas estas recetas tienen mi impronta alquímico-artística. No admitiré plagios o copias porque yo soy muy mío.

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Esta entrada fue publicada en General.

2 comentarios el “Apuntes gastronómicos (I)

  1. Ioannes ViBcherius dice:

    Queridísimo Renard:
    No quisiera pasar por pedante (y por ende de “enterao·), pero sabe usted de mi excelencia en los fogones y de mi paladar sibarítico, con lo cual no tengo otra cosa que decir, amen del pie que sigue, que me placería sobremanera compartir con vuecencia semejante menú. Pero, releyendo a Horacio, me he encontrado con esto:

    “Sería difícil, si te presentasen un pavo real en la mesa, impedir que lo prefirieras a una gallina, seducido como estás por las apariencias, porque es un ave rara que se vende a peso de oro y despliega una cola variopinta que es un espectáculo… Estas plumas que elogia ¿te las comes, quizá? Y cuando está cocida ¿mantiene su magnificencia?”

  2. Santiago Jubany dice:

    Mio caro: para mí también sería un placer compartir mesa con tu nobleza, pero antes deberemos esperar a que se case una Reina, porque el menú está pensado para ese evento. Nada impide, sin embargo, que ahora mismo ponga manos a la obra para elaborar un menú ad hoc, con el cual satisfacerte.
    Sobre la sentencia de Horacio, no me extraña, porque era republicano y austero; nosotros somos mas de Ovidio, más imperiales, por tanto.

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