Sonata para caramillo y hueso de albaricoque

Cada cual de acuerdo a sus posibilidades y talentos. El hecho de que no pueda tocar el piano en calidad de hemipianista, por carecer de piano, no es óbice para que no pueda componer o interpretar. De ninguna manera. Muestra de ello es este fragmento de la “Sonata para caramillo y hueso de albaricoque”, en su célebre pasaje Entrada de los camellos. Este género musical es propio de los nómadas del Valle Gris. Sus fiestas nocturnas a la vera del fuego, con varios caramillos y huesos de albaricoque tocando al unísono, con un ritmo in crescendo que suele llegar al paroxismo, culmina con las danzas sinuosas de las jóvenes nómadas, que se van turnando en una suerte de reto marcadamente lujurioso. Algo digno de ver.

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Un comentario el “Sonata para caramillo y hueso de albaricoque

  1. Santiago Jubany dice:

    Ahora me doy cuenta de que he colgado, efectivamente, el fragmento que he citado, pero grabado durante unos ensayos de afinación. En breve subsanaré este tonto desliz. Por lo pronto, valdrá para hacerse a la idea.

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