La mujer mortadela

Se escogerá una mujer de proporciones griegas y de prerrafaelítica belleza, que sea poseedora de un desnudo bellísimo. Se la invitará cortésmente a que se desnude con exasperante lentitud, trás lo cual se prostrará en un diván Luís XVI y permanecerá en espera. Al rato, acompañado de los acordes de la marcha de los turcos, de Lully, aparecerá el cosmógono con una enorme mortadela de Bolonia, que posee un diámetro titánico, bajo el brazo. Que la deposite sobre la mesa de cosmogonizar y corte lonchas muy finas, con las que irá cubriendo a la señora en toda la extensión de su cuerpo, excepto la melena y el vello púbico. La mujer permanece estática y en silencio durante todo el proceso. Cumplimentado el ritual, el cosmógono se aposenta en su sillón de cosmogonizar y se solaza en una profunda contemplación por no más de diez minutos, tomando notas o no.

Transcurridos esos minutos, nada impide comerse la mortadela (o a la mujer). En su momento, consideré la llamada “variación catalana”, muy razonable, consistente en untar previamente a la muchacha con un tomate. No obstante, la tesitura de emplear otros embutidos, como fueran el morcón o el chorizo me parece absolutamente inapropiada, insensata, grosera y ridícula.

(Cosmógono procediendo al evento con enorme sabiduría)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s