Lluvias: sus calidades

Para el común de las personas, llueve o no llueve, donde llover es, sencillamente, agua que cae del cielo. Pero los cosmógonos apreciamos diversas calidades en la agua llovediza, que ayuda más o menos a nuestra intención e ingenio. Selecciono tres géneros, para que mi lector se haga una idea aproximada:

La hay, que casi no es lluvia, que es más bien humedad de bruma matinal, muy aceitosa, con el limpia del parabrisas no se va, apenas moja o empapa, pero cala hasta los huesos por su propiedad sumamente fría, ergo, enfría y refresca los órganos vitales muy mucho. Los neumáticos del coche resbalan sobre ella y provoca grandes accidentes de tráfico, porque el pavimento parece seco, pero es resbaladizo. A la que sale el Sol, se evapora presto. Se adhiere a las hojas de las plantas, mucho, hasta que el un rayo de Sol incide sobre ellas, entonces desaparece en pocos minutos. Limpia más que mal. Si hace frío, se escarcha fácilmente. Es muy rica en Mercurio, pobre en sal y pobre en azufre. Beneficia el crecimiento de los minerales.
La hay que es es lluvia-lluvia, cae con ganas pero sin estrépito, no hace daño a los bienes, todo lo contrario, pues alegra a los campesinos. No es aceitosa, el limpia del coche la saca bien, sin dejar rastro. Aunque caiga poca, empapa y moja mucho los ropajes, pero no cala los huesos, por su propiedad temperada. Limpia mucho. Los neumáticos del coche adhieren muy bien, incluso más que bien: está el pavimento muy mojado, pero no resbalan. Cuando sale el Sol, sigue mojado todo, incluso con mucho Sol. No se escarcha ni congela con facilidad, es muy transparente y es buena para beber. Es rica en Mercurio, rica en azufre y pobre en Sal.
Luego hay lluvia un tanto lerda, por así decir: cae de golpe, con estrépito, perjudicándolo todo. Empapa todo y cala los huesos. No agrada a la gente del campo porque maltrata las flores de los frutales. No tiene aceite alguno, impide ver, los neumáticos resbalan mucho. Tarda una enormidad en evaporar con Sol o sin Sol. No limpia apenas, pues a menudo arrastra pólenes y barros que están suspensos en la atmósfera. No es transparente, es demasiado pesada, insana para beber, pobre en Mercurio, pobre en azufre y rica en sal, a veces más y a veces menos.

Para llegar lejos con estas cosas, no obstante, es procedente saber leer el libro de la Naturaleza.

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