Electrocardiomusicograma

Dentro de mis investigaciones musicales, me he propuesto transferir al pentagrama, los trazos de un ECG, para poder escuchar la música cordial, que en un caso normal, es como sigue:

La orquestación es a 6 voces (o derivaciones). El corazón tiene tempo, tesituras, ritmo, armonía y emoción y además, su cadencia matemáticamente biológica queda pautada en ratios de tiempo susceptibles de ser llevadas al papel pentagramado por un método cosmogónico muy preciso. Esencialmente, el corazón cumpliría la función del bajo continuo. Las pausas compensatorias equivalen a una blanca, et caetera. Luego agregamos algunos adornos fantasiosos, que equivalen a las pequeñas fantasías que todo corazón honrado guarda en su interior, y ya tenemos una pequeña sinfonía de doble cámara (auricular y ventricular). Esto ya está en el horno, damas y caballeros, no se precipiten! Y poca broma, porque en breve, anunciaré algo no menos despatarrante y glorioso: el electroencefalomusicograma, para escuchar los pensamientos!

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Esta entrada fue publicada en General.

2 comentarios el “Electrocardiomusicograma

  1. AmadeusM dice:

    Pufff! Pues tal y como estoy yo, no sé qué saldría si hicieras la prueba en mí. ¿Quizá algún Requiem? ¿Una Marcha Fúnebre? ¿Alguna Sinfonía “Patética”? ¿Una Ópera Trágica? ¿Un Adagio? Bueno, tras mostrar mis sentimientos actuales (puede que dentro de unas horas cambie… espero que a mejor) te deseo suerte en este ambicioso y pionero proyecto en el que te has embarcado. Ya preveo un resultado, al menos, curioso. Y ya puestos… si logras resultados buenos (cosa que no dudo) puedes hacerlo a la inversa, es decir, coge un movimiento sinfónico (por ejemplo) y plásmalo en un ECG. Después, examínalo como lo haría un cardiólogo y danos tu diagnóstico.

  2. Santiago Jubany dice:

    No seas así, hombre: si te hago un ECMG (electrocardiomusicograma) seguro que ahora mismo me saldría algo parecido a los Reales Fuegos Artificiales, porque el corazón palpita al son de lo que anhelamos y deseamos.
    Ahora bien: si hiciera un EEMG (electroencefalomusicograma) la cosa sería distinta, porque en periodos delicados de la vida, parece que el cerebro se regodee en el atonalismo experimental, dando como resultado una cierta penuria de ánimo. Todos, en mayor o menor medida, hemos pasado por eso y sabemos lo enervante y molesto que es.
    Además, por alguna extraña razón, las alegrías suelen venir en formato mp3 a 128 -con pocas fuentes completas- y las tristezas en unos Ape-cue-sheet (shit) enormes, con miles de fuentes a nuestro servicio. Gracietas de la vida.
    Lo de llevar un nocturno de Chopin a una hoja de ECG es algo que también se puede hacer. Se estudiará! Un abrazote.

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