Antídoto para la tarántula

De todos es sabido que las tarántulas tienen un veneno malo y una morfología pesadillesca, de lo cual se infiere que sus picaduras sean pesadillescamente malas, muy malas, de muy mal pronóstico. Por fortuna, nuestro amadísimo Athanasius Kircher, jesuíta, compuso una música antidotal para curar las posibles desgracias que pudieran deducirse de una picadura de tarántula. Bastará con escuchar esta melodía algunas veces, la “antidotum tarantulae”, que es un fármaco que penetra por el oído. De nada.

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