La leyenda del árbol de la cruz

Santiago Jubany

Reproducimos aquí integramente, traducida del antiguo catalán al castellano, la Leyenda del Árbol de la Cruz, transcrita a partir de un manuscrito de la Biblioteca Nacional de París, titulado Vida popular de Jesucrist. Nosotros hemos tenido noticia de ella gracias al Institut d’Estudis Catalans, que la publicó en el volumen I de la Miscel.lania Puig i Cadafalch (1947-1951) en un artículo firmado por A. Duràn i Sanpere.

La leyenda del Árbol de la Cruz obtuvo una gran difusión a lo largo de toda la Edad Media, y de ello es prueba la gran multitud de testimonios, sobre todo escultóricos que, con leves variantes, nos representan los principales trazos de esta narración: en la imposta del claustro de la catedral de Barcelona, situada en el tercer pilar de la crujía hallamos esta leyenda repartida en siete escenas. En un retablo atribuído al pintor Pere Nicolau y consagrado a la santa Cruz, que se conserva en el Museo provincial de Valencia, encontramos una nueva representación de la leyenda. Asimismo, la hallamos en el trascoro de la Catedral de Toledo en unos grabados atribuíbles al siglo XIV. La ciudad francesa de Troyes cuenta, nada menos, que con cinco testimonios del relato, ubicados en otros tantos lugares sacros de aquella urbe: la catedral y las iglesias de san Martín, san Pantaleón, santa Magdalena y san Juan y san Nazario, escenas representadas sobre todo, en las vidrieras.

San Ireneo glosa el paralelismo del árbol del paraíso que perdió al hombre y la madera de la cruz que lo salvó. Luís de Sajonia nos transmite, en Lo quart del Cartoixà, una exposición de san Agustín donde se evidencia con toda claridad el germen básico de nuestra narración. San Pedro Pascual, en el Llibre de la disputa contra los jueus sobre la fe, aporta la misma idea: “…Aquel que venció a Adán por el madero, por el madero ha sido vencido…” Indicios de la leyenda los encontramos a su vez en la Leyenda Áurea, de Jacques de la Vorágine, en el apócrifo siríaco del s. VI titulado la Caverna de los Tesoros y en el apócrifo eslavo Vida de Adán y Eva fuera del Paraíso. Incluso en la Vulgata artúrica (Quète du sant Grial) hay reminiscencias de la leyenda, pues allí se nos explica que Adán talló el santo Graal en una madera que se llevó del paraíso y que, de generación en generación, la copa fue transmitida hasta llegar a manos de José de Arimatea, que la usó, en la última cena primero y en el monte Calvario después, para recoger la sangre del Salvador.

Al parecer y según la opinión de Durán Sanpere, la Leyenda del Árbol de la Cruz podría tener su núcleo primordial en unas palabras de san Pablo, referidas al pecado de Adan y a la redención cristiana, pero a nuestro juicio la cosa va más allá, pues la Leyenda del Árbol de la Cruz nos refiere, en los ingenuos (pero sapientísimos) cánones del pensamiento medieval, la existencia de una medicina, el aceite de misericordia, que tiene la virtud de trastornar los efectos desastrosos de la caída primordial; se nos dice cuál es el origen de esa medicina y de qué modo el hombre obtuvo conocimiento de ella, cómo y de qué estaba compuesta, de qué modo fue adquirida y de qué modo sembrada en el cuerpo muerto de Adán, los tres momentos de esta obra (que son las tres visiones de Set) e incluso la multiplicación de esta madera de salvación (“…Y ahora está partida en diversas partes del mundo como reliquias…”).

Nótese que la palabra latina materia tiene su raíz etimológica en la palabra madera, de modo que, en puridad, todo el relato es alusivo a una materia de la cual surgirá un aceite de salvación.

Nos hemos permitido efectuar un comentario al final de esta leyenda, con el deseo de que pueda ser de alguna utilidad a quienes no estén muy duchos en la hermenéutica tradicional.

LA LEYENDA DEL ÁRBOL DE LA CRUZ

 “Ya que antes te he mostrado la figura de la cruz donde Jesucristo fue puesto y cómo estaba hecha, ahora quiero que sepas de qué madera era y de dónde venía.
Dicen los maestros que Adán estuvo C años que no yació con su mujer hasta que nuestro Señor le mandó que se juntara con ella. Y entonces engendró a Set hijo de Adán que ocupó el lugar de Abel; y este Set fue muy obediente a su padre. Y cuando Adán tuvo la edad de DCCCCXXXII años, estando en el valle de Ebrón, se fatigó del trabajo que había sufrido en el siglo y especialmente en aquel día, pues había talado árboles y arrancado matorrales; y inclinándose sobre su azada comenzó a hacer gran duelo y pensó en lo mucho que había sufrido en el mundo, por no haber sido obediente a Dios; y estuvo muy cansado de vivir. Y llamó a su hijo Set y díjole:
“Hijo, quiero pedirte que hagas una cosa para mí”; y Set respondió: “Padre, estoy preparado para hacer lo que tú me mandarás.” “Pues”, dijo Adán, “prepárate y ves a la entrada de aquel valle y encontrarás las pisadas mías y de tu madre que están quemadas y secadas, pues nuestro pecado fue tan grande que jamás no puede nacer hierba allá dónde nosotros pongamos los pies. Y así tú sigue aquellas pisadas y te llevarán directamente a la puerta del paraíso terrenal; y encontrarás al ángel querubín que guarda la puerta del paraíso y tiene en la mano una espada de fuego resplandeciente que corta por las dos partes. Y le dirás que estoy cansado de vivir, y que le ruego que te entregue para mí del aceite de misericordia que Dios me prometió cuando me expulsó del paraíso.
Y Set, prontamente púsose en camino y siguiendo las pisadas arribó a la puerta del paraíso donde encontró aquel querubín y quedó sorprendido de la claridad que salía del paraíso terrenal.
Y el ángel díjole: “¿Por qué vienes?” y Set respondió: “Mi padre Adán me envía a tí, porque está cansado de vivir y te ruega que le entregues el aceite de misericordia que Dios le prometió cuando lo expulsó del paraíso.” Y díjole el ángel: “Pon tu cabeza dentro de la puerta y observa lo que allí verás”; y Set lo puso y dentro vió muchas especies de árboles y de pájaros y de noblezas que no podrían ser explicadas por boca de hombre. Y vió en medio del paraíso una fuente muy bella y clara y de aquella fuente surgían IIII ríos, uno de los cuales tiene por nombre Fisón, el otro Guisson, el otro Tigris, el otro Eufrates; y estos son los ríos que llenan todo el mundo de aguas; y sobre aquella fuente vió un gran árbol cargado de ramas y estaba sin hojas y sin corteza. Y cuando Set vió aquel árbol se acordó de los pasos de su madre y de su padre y entendió que este árbol estaba así desnudo por los pecados de él. Y volvió atrás y lo contó al ángel, y el ángel le mandó que volviese a poner la cabeza dentro y que observase bien lo que allí veía. Y Set puso la cabeza dentro como antes hizo, y vió una gran serpiente que estaba enroscada en el árbol, y cuando lo vió volvióse muy despavorido hacia el ángel y le contó cuanto había visto. Y el ángel díjole que volviese otra vez, y Set volvió otra vez y puso la cabeza dentro como antes había hecho y vió el arbol tan alto que tocaba hasta el cielo, y arriba en la cima del árbol vió un niño que estaba envuelto en muy bellos ropajes. Y cuando Set vió esto maravillóse mucho e inclinó los ojos hacia la tierra y vió las raíces del árbol que horadaban la tierra y pasaban entrando bajo el infierno, y vió aquí el alma de su hermano Abel. Y cuando Set vió todo esto, volvióse hacia el ángel y le contó cuanto había visto y del niño. Y díjole el ángel: “El niño que tu has visto es el Hijo de Dios que llora los pecados de tu padre que él debe destruir cuando será cumplido el término que está por venir y este es el aceite de misericordia que Dios le prometió. Y aquel aceite es verdadera piedad de amor que ha de destruir los pecados después de que sea cumplido el término que Dios ha establecido. Y entonces el ángel tomó III granos de aquel árbol y entrególos a Set y díjole: “Estos III granos son de este árbol donde tu padre Adán pecó, y  ahora vete. Y después de III días que tu habrás vuelto a tu casa morirá tu padre, y lo enterrarás, y le pondrás bajo la lengua estos III granos. Y estos III granos nacerán y harán III varas: la una será cedro, la otra ciprés, la otra palma; pues por el cedro será entendido Dios el Padre, y por el ciprés Dios el Hijo, y por la palma, Dios el Espíritu Santo; porque el cedro es el más alto árbol que hay es significado Padre, y el ciprés que tiene mejor olor que ningún otro árbol significa el Hijo, y la palma que es muy grande y espesa y hace el fruto dulce y sabroso significa el Santo Espíritu.”
Y cuando Set todo esto oyó se volvió con su padre Adán y le contó todo esto que había visto y oído. Y Adan estuvo muy alegre y comenzó a reir, y no había reído en toda su vida; y entonces Adán pivió merced a nuestro Señor y dijo: “Señor Dios mío, tomad mi alma si te place que bastante he vivido”; y después de III días él murió, y su hijo  Set enterrólo en el valle de Ebrón y púsole los III granos bajo la lengua, y de aquellos III granos nacieron III varas que tenían la longitud de una braza y estuvieron así en la boca de Adán hasta Noé.
Y de aquí en adelante cuenta San Atanasio en una historia que dice que después de que Noé saliera del arca tuvo II hijos uno de los cuales tenía por nombre Gonico, y este fue un gran astrólogo y había oído contar a su padre del hecho de Adán y del paraíso terrenal y como Set fue allí. Y como supo por el ángel que la naturaleza humana lo debía cobrar. Y por esta razón Gonico dijo que quería ver el lugar donde Adán fue enterrado y fue allí y encontró aquellas III varas. Y comenzó a decir profetizando: “Yo tomaré estos III ramas y las pondré en el desierto y con ellas harán cruz para mi Dios.” Y entonces los arrancó los III y plantólos en el cabo del desierto en el que estuvo Moisés mucho tiempo después con los hijos de Israel, y plantó cada una por separado una de la otra, pero por la virtud de Dios y por lo que había de suceder con ellas, la naturaleza las juntó y las III fueron cubiertas de una corteza. Y hizo de ellas un árbol que no tenía en sí ninguna partición sino en las hojas que eran de cedro, de ciprés y de palma. Y este árbol  que era de III naturalezas bajo una cubierta de corteza significa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que son tres personas en un Dios.
Y en lo tiempos de Moisés el profeta, cuando hubo sacado al pueblo de Israel de Egipto, por mandato de Dios y fue ahogado el rey Faraón en la mar con toda su hueste vino Moisés al desierto y encontró aquel árbol y como vió III naturalezas entendió gracias al Espíritu Santo lo que aquel árbol significaba y lo que demostraba y hízolo cortar de allí. Y mientras lo cortaban era tan grande y tan buena la olor que nacía que todo el pueblo se deleitaba así como cuidaban estar en tierra de promisión; y por esta demostración Moises estuvo muy alegre y lo envolvio en una bella tela de oro y lo llevaba consigo como una cosa santa mientras iba por el desierto donde estuvo 40 años. Y cuando algun hombre era castigado con muerte de serpiente y moria, o de escorpion o de algun animal venenoso acudian a moises y él los tocaba con el arbol y de inmediato quedaba vivo y sano. Y al cabo de un tiempo, cuando los hijos de israel llegaron a aquel lugar donde no habia mas que aguas amargas, pusieron el madero en las aguas y quedaron dulces. Y cuando llegaron a aquel lugar donde no habia agua murmuraron a nuestro señor y dijoles moises profeta: Gente de poca fe, acaso no creeis que os podemos dar agua de esta piedra? Y hirio dos veces con su vara aquella piedra y surgieron prontamente aguas y bebieron ellos y todas las bestias en abundancia. Y cuando nuestro señor hubo hecho este milagro dijo a Moises: ya que dijiste delante del pueblo que tu darias agua y no hablaste de mi, no entraras en la tierra prometida. Y moises dijo: y quien será señor, quien conduzca tu pueblo? Y dios respondió: nadie de todos estos entrara, solo Calef y Josue. Entonces moises entendio que le quedaba poca vida. Y entonces fue al valle de la tierra de Moab, que está contra Sagor y planto aquel arbol que os hemos dicho.
Y despues murio moises y alli permanecio aquel arbol hasta el tiempo del rey david y en tiempos del rey david, quiso hacer el templo de jerusalen y envio a sus maestros para buscar madera en el monte líbano y en el monte tabor. Entonces, los maestros encontraron aquel arbol que se habia hecho fuerte, bello y grande y cuando lo quisieron cortar vieron que en su copa tenía hojas de tres naturalezas. Entonces quedaron muy maravillados y lo hicieron saber al rey david y el rey fue hasta alli y se maravillo mucho y lo hizo cortar con gran reverencia y lo hizo llevar y lo conservó muy honradamente en su palacio. Y cuando estuvo preparado para hacer el templo, nuestro señor dios le dijo: ya que has sido mujeriego no quiero que me hagas el templo, sino que lo hara tu hijo salomon, que reinara despues de ti” y entonces el rey david desechó empezar aquella obra.
Y cuando el rey david hubo muerto mando nuestro señor a salomon, su hijo, que hiciera aquel templo. Y entonces salomon tuvo la voluntad de poner aquel madero en el templo y hizolo traer y los maestros lo midieron y cuando lo hubieron medido y subido hallaron que era corto pero cuando estaba abajo era largo. Y entonces salomon dijo: ciertamente dios no quiere que este madero entre en esta obra, y de este hecho lo podemos saber” y entonces lo hizo poner en la puerta del templo para que el pueblo lo reverenciase y entendiesen que dios queria demostrar alguna cosa por su medio. Pero algunos dicen que lo hizo poner como puente en un manantial de agua, por donde pasaban muchas gentes, pero siendo salomon tan sabio como era, despues de haber visto maravillas tan grandes, esto no puede ser, que lo pusiera en un lugar tan vil. Y por eso debemos creer mejor a san Atanasio, que dice que lo puso en la puerta del templo para que la gente le hiciera reverencia. Y al cabo de un tiempo, Nicau, la sibila reina de Saba vino de oriente para ver al rey salomon y para oir su sabiduria en jerusalen. Entonces subió a orar al templo y cuando vio aquel madero delante de la puerta empezó a profetizar, diciendo: “ay, madero, bendito seas tu, pues estas aqui para dar paz a todo el mundo. Grandes cosas demuestras siendo como eres puerta de la salud, me maravillo del rey que te tiene asi tan honrado y que por ti sera destruido el reino de los judios y de ti vendra la salud a todo el mundo y muerte a aquellos, como conviene que sea enviado del cielo aquel que nacera de una virgen y será señor de todo el mundo, del reino del cielo y de la tierra” y estas palabras fueron dichas a salomon y salomon medito en su mente esto y las gentes despreciaron el madero y lo quisieron sacar de alli, pero el rey no lo consintio. Y al cabo de un tiempo vino al templo una mujer y yació sobre el madero, para menospreciarlo y salio fuego de sus vestiduras y con gran pavor gritó con voz alta: jesucristo, hijo de dios, ten piedad de mi! Y cuando los judios oyeron esto fueron malvados y la prendieron y la arrojaron fuera de la ciudad por aquella puerta que esta al Aquilon y la apedrearon. Y esta fue la primera mujer que recibió martirio por causa de jesucristo.
Y entonces los judios tomaron el madero y lo arrojaron a la piscina de siloe, que era llamada probática, donde lavaban las carnes de los sacrificios para que se pudriera allí y no estuviera a la luz y que no ocurriera lo que habían dicho ni la reina nicaula ni aquella mujer. Entonces el madero cayo hasta el fondo de la piscina y se puso en un recoveco que estaba en la piscina y asi nadie lo podia ver. Y desde aquel momento la piscina tuvo la virtud de sanar a los enfermos de cualquier enfermedad que tuviesen, la del primer hombre que entrase allí despues del movimiento de las aguas quedaba curado cuando el angel de dios descendia sobre el madero una vez cada dia y movía el madero y el agua, por el movimiento del madero, se movía. Y entonces los enfermos, cuando esto veian, entraban dentro y quedaban sanados y esta virtud tuvo desde que el madero fue puesto alli hasta el tiempo en que jesucristo apareció.
Entonces el madero rodo dentro del agua y lo sacaron fuera y en aquel dia en que llevaban a jesucristo a crucificar pasaron por aquel lugar donde yacía el madero y vieron que como ese era el madero del que tenian menester y lo pusieron a cuestas de jesus y se lo hicieron llevar, segun dice san juan evangelista, y salieron fuera de la ciudad. Y le hicieron llevar la cruz hasta el monte calvario, segun cuentan los 4 evangelistas. Y asi lo cuenta san Atanasio en su historia. Y entonces despues de que jesucristo fuera crucificado, los judios escondieron la cruz bajo tierra. Y despues de mucho tiempo la reina Elena, madre del emperador Constantino, lo encontró y se la llevó a roma. Y ahora está repartida por diversa partes del mundo como reliquias”.

Observemos que el tema central de esta leyenda medieval no es otro que la restauración del linaje de Adán, linaje arruinado a causa de la caída de nuestros primeros padres. Adán, Adamah (tierra roja) que fue colocado en el centro del Paraíso para que ejerciera allí la Agricultura Celeste (“púsole en el paraíso de delicias para que lo cultivase y guardase” (Gen. 2, 15), permanece ahora en su lamentable exilio, no para sembrar, no para recolectar, sino para cortar y arrancar los heterogéneos abrojos que produce la tierra maldita por su causa. Y notad que esta tierra roja animada por un aire divino, tierra que ha de sudar para comer, se lamenta y está cansada de vivir.

Y Adán, el viviente, llamado al crecimiento y a la multiplicación, ¿no ha comprobado acaso cómo sus producciones estaban llamadas a matar y a morir? He aquí que ha engendrado un principio de disolución en la persona de su hijo Caín, y que este principio ha dado muerte a Abel, cuya sangre ha imbibido la tierra.

Y sin embargo, dispuso Dios que ese principio disolutivo no fuera despreciado ni exterminado pues él es quien porta el signo, “para que nadie, entre cuantos lo encontraren, le dé muerte”.

Más el portador de la medicina, como veremos, es el tercer hijo, Set, que es hijo de la justicia pues reune en si las virtudes de la derecha y de la izquierda, del rigor y de la clemencia, del cielo y de la tierra, de la fijación y de la volatilidad. A este hijo tercero invoca nuestro primer padre y a él encarga un viaje o magisterio a la busqueda de una triaca, de un aceite de misericordia, capaz de revertir la maldición que pesa sobre la tierra constitutiva suya.

Y al igual que Jasón buscando el Vellocino áureo, como otros tantos, también Set está llamado a viajar, al Paraíso nada menos, para recibir allí el maravilloso aceite de la promesa antigua. ¿Cuál es el modo preciso de este viaje? En des-hacer el camino, es un re-tornar, es una re-incrudacion durante la cual las cosas creadas vuelven a su materia prima, al lugar del que proceden. Y si en un principio Adán avanzó de la vida a la muerte, ahora Set avanzará de la muerte a la vida, no de cualquier forma y por cualquier camino, sino siguiendo un rastro de tierra quemada, un rastro de fuego parricida que ha consumido y esterilizado la tierra vegetable.

Y al final de ese camino, un aceite de misericordia para que Adán pueda decir: “Él me purificará de mis vilezas ocultas y extrañas, no tendré siquiera que recordar las iniquidades que he cometido: Dios me ha dado unción de un aceite de júbilo para que el poder de penetración y licuefacción cohabite en mí el día de mi resurrección, el día que de Dios consiga la gloria.” (Tomas de aquino. Aurora consurgens)

Y arribará Set al Jardín de todas las riquezas, donde se guarda el bendito bálsamo, jardín amurallado en cuyas puertas un fuego celeste opera, privando que nada inmundo y heterogéneo (eteros, distinto, geneos, origen) manche la tierra y creación primera, patria nuestra que nosotros no hemos conocido.

Set es uno que demanda y pide y su petición es justa pues descansa en la promesa del propio Dios, ¿cómo no le dará acceso el Querubín, si en ausencia de Adán, es él quien guarda y cultiva (de brkcultivar, labrar) el Jardín?

El hijo de la justicia accede ahora al Palacio cerrado del Rey, pero no su carne, solamente su sentido, y es invitado a la contemplación…

Y contempla la fuente de agua viva y sobre esta fuente un viejo arbol seco, sin hojas y descortezado. Sin duda, esta es la Cosa primera: un viejo roble seco y la fuente trevisana cuyas aguas permanentes colman la tierra toda. ¡Qué paradoja, esta visión de lo seco sobre lo húmedo! ¡Se diría que estas aguas surgen del antiguo tocón!

Y contempla una segunda vez y ahora vé a la serpiente enroscada en el árbol, y notad que ya ha abandonado la fijeza esta serpiente, que ya no come polvo de la tierra pues se hace volátil y sube de la tierra al cielo. Sin duda, esta es la Cosa segunda. Y tiene virtud, pues de esta Cosa se sirvió Moisés para sanar a cuantos eran mordidos por las “serpientes abrasadoras” (Nm. 21, 9). Nos representa Flamel a esa serpiente en su libro diciéndonos que la serpiente ha de ser lavada y que “ha tomado su ser de la corrupcion del limo de la tierra”.

Y Set contempla una tercera vez: y ahora, la rama de Jesé ha florecido, el báculo seco de Aarón ha florecido, la vara de José ha florecido, y la copa (que bello idioma el nuestro que llama copa a la sumidad del árbol) del arbol de la vida toca lo más alto del cielo y sus raíces, lo mas profundo del infierno. Ahora, cielo y tierra están unidos como fue en un principio. Esta es la cosa tercera. El árbol de la vida ha dado fruto de misericordia, de doble naturaleza, natural y divina, en la persona de un niño envuelto en muy bellos ropajes, que destruirá la caída que afecta a Adán y a su linaje para devolverlos a su antigua dignidad, y de ellos hará reyes como Él mismo es Rey.

El hijo de la justicia recibe ahora los tres dones, que son las tres simientes de una cosa única y de una sola raíz, simientes electas de una especie que sólo nace y crece en la tierra sin pecado. Una especie como no la hay en el mundo sublunar, la posibilidad de una generación eximia y santa, celeste, pura y sin mezcla. Los antiguos filósofos debatían sobre si las especies podían ser cambiadas de una en otra y concluían diciendo que tal cosa no era posible y algunos deducían de ahí la imposibilidad final del Arte de Hermes, y tenían una cierta razón: las especies no pueden ser cambiadas de una en otra, sino de una en ésta única especie, que es la suya verdadera y no la especie accidental, a partir de la cual decimos que esto es cobre y eso otro es madera.

Se nos dice que estas tres simientes eran de cedro, de ciprés y de palmera, a saber sal, azufre y mercurio, o bien, oro, incienso y mirra, o si se quiere, cuerpo, alma y espíritu de la Cosa. En cualquiera de los casos, notemos que la Cosa recibida tiene naturaleza triple, seminal y vegetable.
Y Set fué a buscar, y encontró, y llamó a la puerta, y fué recibido, y pidió y se le dió. Salió un buscador, ahora vuelve un trovador, un encontrador (cat: trovar-cantar, encontrar), que vuelve a la casa de sus padres para devolver la alegría a Adán, que por primera vez rie y, recibiendo el beso de Dios, muere.

El divino vapor que animaba la arcilla adánica vuelve a Dios, que se lo dió, y la tierra vuelve al polvo del que fue creada. Y ¿no hará bien el justo si bajo la lengua de Adán coloca las tres simientes? Sólo entonces el cuerpo será apto para recibir sepultura en la tierra.

A partir de aquí, el comentador guarda silencio invitando al lector para que, por sí mismo, tome nota de los sucesos que relata la leyenda, no sin antes traer a colación un fragmento de la obra Gloria Mundi, anónima, por si pudiera contribuir a disipar las dudas, si las hubiere, de que nuestro relato tiene una muy evidente vinculación química, que no ignoraron los antiguos maestros del Arte de Hermes:

GLORIA MUNDI (fragmento)

“…En el principio, después de que Dios Todopoderoso hubiera creado a nuestro primer padre Adán, junto con todas las cosas terrenales y celestiales, lo situó en el Paraíso y le prohibió, bajo pena de muerte eterna, comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Mientras Adán obedeciera ese mandato divino poseería la inmortalidad y poseería todo cuanto necesitare para la felicidad eterna. Pero después de haber comido del fruto prohibido, fue exiliado a este mundo por orden de Dios, donde él y su descendencia no han sufrido, desde entonces, más que pobreza, enfermedad, ansiedad, pena amarga y muerte.
Si hubiera obedecido el mandato divino, hubiera vivido mil años en el Paraíso en la más absoluta felicidad y entonces hubiera sido trasladado al cielo. Un destino semejante hubiera podido gozar toda su descendencia. Pero a causa de su desobediencia Dios le visitó con toda clase de sufrimientos y enfermedades. Pero en Su misericordia, también le mostró una medicina por la que los diversos defectos ocasionados por el pecado podían remediarse y resistir los dolores del hambre y de la enfermedad, como por ejemplo, (los dolores del hambre) se remedian mediante la comida y la bebida.
Fue debido a este pecado original que Adán, a pesar de su gran sabiduría y los muchos artes que Dios le había enseñado, no pudo cumplir los mil años. Pero si no hubiera conocido como conocía las virtudes de las hierbas y de la Medicina, no hubiera vivido tanto como vivió.
Sin embargo, cuando su medicina ya no era suficiente para mantenerlo con vida, envió a su hijo Set al Paraíso a recoger el árbol de la vida. Esto lo obtuvo de una forma espiritual. Pero Set buscó y le fueron dadas algunas olivas del Árbol del Aceite de la Vida, que plantó en la tumba de su padre.
De ellas creció el árbol sagrado de la Santa Cruz, que a pesar de la muerte expiatoria de nuestro Redentor, nos pareció a nosotros, hombres malvados y pecadores, un árbol potente de vida, cumpliéndose así  la petición de nuestro primer padre Adán. Por otra parte, el sufrimiento, la enfermedad y la imperfección que contrajeron no sólo los hombres, sino las plantas y los animales por la caída de Adán, encontró un remedio en ese precioso don de Dios Todopoderoso, que se llama el Elixir o la Tintura, y que tiene el poder de purgar las imperfecciones, no sólo de los seres humanos sino también de los metales...”

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4 comentarios el “La leyenda del árbol de la cruz

  1. eduardO dice:

    nO manchen nO se puede pOner en la edad 4 “C” cOn numero romanO….!-.-

  2. Santiago Jubany dice:

    Sí se puede: así consta en el original medieval y así lo hemos transcrito fielmente. Si consulta un poco, verá que el uso del IIII (en lugar de IV), o del CCCC (en lugar de CD), es muy frecuente, en la literatura latina y en los vestigios arqueológicos.

  3. donambro dice:

    respuesta correcta, es muy frecuente el uso de las cuatro C.

  4. JOSE CHARLOT VARGAS REYES dice:

    NO ESTOY SEGURO QUE ESE SEA PERO POR ACCIONES DE UN SEÑOR, QUE PASA DE VEZ EN CUANDO POR LA FINCA DE UN TIO MIO, DICE QUE UN ARBOL QUE SE ENCUENTRA ALLI ES SEMILLA DEL ARBOL DE LA CRUZ, HASTA NOS HA COMPRADO CORTEZAS, ESO PODRIA SER CIERTO, EN ESE CASO COMO SE CORTA Y COMO SE PREPARA, ES PARA ALGUNA ENFERMEDAD ESPECIAL ?

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