In memoriam (II)

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Este señor es mi abuelo Martí Closas Veas, discretísimo hombre, hijo de una gitana granadina que casó con un tendero de Port Bou, con las escandalosas consecuencias que se pueden imaginar. Durante la batalla de Guadalajara, que fue cruentísima, una granada de aviación le malhirió. De hecho, uno de mis placeres infantiles consistía en tocar la metralla que aún llevaba alojada en el seno maxilar superior. Es el único maestro al que reconozco como tal, pues de él aprendí, entre otras muchas cosas, el arte de herborizar medicinalmente, cómo cazar mariposas (entre otros muchos secretos naturales), el fino placer de salir al campo en compañía de un perro fiel y la inteligente fabulilla de que entre los cañizares habitan los canguros.
De él heredé el gen del metamorfismo licantrópico, que incluye muchos dones poco comunes que, como comprenderán, no puedo relatar aquí, pues sólo pueden ser transmitidos de padres a hijos.

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Esta entrada fue publicada en General.

Un comentario el “In memoriam (II)

  1. […] ojo en el trascurso de nuestras grescas campestres, mi abuelo Marti (de quien ya he hablado en su lugar), nos advirtió de que entre los cañizares habitaban los canguros como en su medio propio y […]

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