Materiales para cosmogonizar

Toda persona que pretenda cosmogonizar deberá contar, cuanto menos, con los siguientes adminículos, sin los cuales sería imposible la labor:

  • Un compás.
  • Un sextante.
  • Un pie de rey.
  • Un astrolabio adquirido en Fez.
  • Un reloj de arena.
  • Un completo laboratorio de Alquimia (con un Athanor al menos).
  • Un microscopio.
  • Un telescopio.
  • Una brújula.
  • Dos reglas: una náutica, convencional la otra.
  • Una esfera armilar.
  • Una boina de pensar.

Hay muchas otras cosas, pero por ahora, baste con lo dicho. ¡Las prisas las inspira el diablo!.

Kircher

Este es un ejemplo perfecto de objeto cosmogónico: un “Organum Heliocausticum” que debemos al insigne Athanasius Kircher. Su uso nos es completamente desconocido.

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Esta entrada fue publicada en General.

3 comentarios el “Materiales para cosmogonizar

  1. […] astrolabio cosmogónico En su momento ya dije que un Cosmógono como Dios manda ha de estar en posesión de un astrolabio fabricado en Fez y si […]

  2. Lucho dice:

    El organum helicausticum es aparentemente un concentrador de calor. Supuestamente es de alta potencia: allí donde enfoca los rayos solares se produce una altísima temperatura. Fíjense en que, adonde se apunta el rayo, sale humo (¿vapor?) de la pared. Me recuerda el artificio de Arquímedes para quemar las naves de los romanos en Siracusa, pero él concentraba los rayos solares con espejos. Otros han apuntado, un poco inverosímilmente, que utilizaba lupas gigantescas y quemaba las naves de los pobres romanos con mortíferos rayos calóricos. La verdad, es simpático que haya misterio y duda en todo esto: eso posibilita el error y la inexactitud, que nos abren la puerta al futuro y la esperanza de un conocimiento mejor.

  3. Estimado amigo, observando el organum heliocausticum concuerdo en que debe tratarse de algún tipo de artefacto concentrador de calor. Lo singular es que en la copa interna estén trazados los signos zodiacales lo cual me hace pensar que el organum debe tener una función calendárica: fijado sobre alguna superficie soleada, debe ir quemando a lo largo de un año, algun tipo de sustancia termosensible, de forma que (debido a la inclinación paulatina del Sol), termine por indicar solsticios y equinoccios.
    Pero de su intervención me quedo con la última frase: “el error y la inexactitud nos abren la puerta al futuro”. Estoy rotundamente de acuerdo con esta afirmación, felicísima y de gran enjundia cosmogónica. La traduciré al latín y la picaré en piedra, depositándola en mi silva philosophica -que es el bosque donde suelo meditar-. Documentaré el evento.
    Con gran afecto y admiración, reciba un abrazo fraternal de este su,
    Cosmógono

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