Aelia Laelia Crispis

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Desde hace muchos años ya, el siguiente texto (grabado en una antiquísima lápida románica) me tiene muy entretenido y ocupado, pues según es tradición, entre sus versos maravillosos se amaga algún género de misterio muy profundo, que no ha sido descifrado hasta hoy. Y dado que alguna traza tengo yo en arrojar luz sobre los misterios, aún sobre los más enrevesados, no es raro que quisiera estudiar esta inscripción, al respecto de la cual tengo algunas hipótesis bien fundadas, pero como es natural, no voy a comunicarlas públicamente. Esto no impide que incluya aquí el texto en su latín y correspondiente traducción, para pasmo de mis visitantes.

La Aelia Lelia Crispis está citada como enigma en la magnífica enciclopedia alquímica Theatrum Chemicum, vol. III, p. 744. (Argentorati, 1659), precediendo sus versos con la siguiente reseña:

Nicolai Barnaudi, a Crista Arnaudi Delphinatis, philosophi & medici, in Aenigmaticum quoddam epitaphium Bononiae studiorum, ante multa secula marmoreo lapidi insculptum, cujus verba proxime sequuntur.

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D. M.

Aelia laelia crispis, / Nec vir nec mulier, nec androgina / Nec puella, nec iuvenis, nec anus, / nec casta, nec meretrix, / nec pudica./ Sed omnia. / Sublata / Neque fame, nec ferro, neque veneno: / Sed omnibus. / Nec coelo, nec aquis, nec terris, / Sed ubique iacet. / Lucius, agatho, priscius, / Nec maritus, nec amator, nec necessarius, / Neque moerens, neque gaudens neque flens / Hanc neque molem, nec pyramidem, nec sepulcrum / Sed omnia. / Scit, et nescit cui posuerit, hoc est sepulcrum. / Intus cadaver non habens; / Hoc est cadaver sepulcrum extra non habens; / Sed cadaver idem est sepulcrum sibi.

D.M.

Aelia Laelia Crispis, / ni hombre, ni mujer, ni andrógina,/ ni virgen, ni joven, ni vieja,/ ni casta, ni puta, ni púdica,/ sino todo esto a la vez. Perdió su vida,/ no por hambre, no por espada, no por veneno,/ sino por todo esto a la vez./ Ni en el cielo, ni en el agua, ni en la tierra,/ sino en todas partes yace./ Lucius Agatho Priscius,/ ni marido, ni amante, ni amigo,/ ni triste, ni alegre, ni lloroso,/ esto no es un túmulo, no es una pirámide, no es un sepulcro,/ sino todo esto a la vez./ Sabe y no sabe lo que posee. He aquí una tumba/ que no contiene cadáver alguno,/ he aquí un cadáver que no contiene tumba alguna,/ sino que el cadáver es lo que el sepulcro sea.

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2 comentarios el “Aelia Laelia Crispis

  1. Profano dice:

    es, MUY intrigante, en latín solo alcancé a leer unas pocas frases, de ninguna manera me esperaba ese texto tan perturbador. Por mi parte he sacado algunas conclusiones también, que tampoco escribiré aquí.
    Muy interesante! gracias 🙂

  2. Ciertamente es un texto perturbador, pero de felicísima significación si uno tiene la paciencia de estudiar el epigrama a la luz de una parrilla esteganográfica, teniendo en cuenta que en latín, algunas letras son números.
    Un afectuoso saludo!

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