Estado de la cuestión

Después de haber conversado con Luís sobre el devenir de esta gacetilla, ha convenido en mi propuesta de reajustar su línea editorial -hasta ahora un poco errática-, hacia contenidos algo más estables y previsibles temáticamente. Que nadie se alarme: nuestro homeocinismo literario proseguirá

Ergo, estoy constituyendo el Consejo Editorial por el cual el dr. Luís Roger (Ludovico el Rojo) asumirá el puesto de Prefecto para todo lo relacionado con filósofos griegos y bizantinos, Patrística y todo aquello sobre lo cual le apetezca a él escribir.

El hasta ahora llamado Kapellmaister Edmond, pasará a ser el Profesor Ramón Anta, (porque es las tres cosas), y será  nuestro Conducator en Música sófica. Si quiere hablar de cualquier otra cosa, lo hará, por tener el merecimiento para ello.

Yo haré lo que buenamente pueda.

Queda vacante un lugar para las cosas de filosofía natural. El Orientólogo está al caer. Un divulgador científico nos iría bien. También hablaré con Calixto Pleton, ya veremos.

El dominio oficial pasa a ser http://elcosmogono.com.

Se informará de todo a su debido tiempo y sin ansias.

“Et luna tota facta est sicut sanguis”

ecli

La razón del título la hallamos en Apocalipsis, 6, 12. El documento hace referencia al eclipse total de Luna que se dio en el signo de Capricornio concurriendo Marte en conjunción en el mismo signo, Saturno en Sagitario dulcificando un poco con su semisextil. El Sol obviamente estaba en Cáncer, opositando lo que se ve, Venus en Leo y Júpiter en Libra. Si alguien quiere saber los pronósticos que se derivan de esta configuración que pregunte a un astrólogo: yo tengo mi propio sistema de interpretar estos eventos.

La foto la tomé desde la estación secundaria Poseidón. Está muy poco filtrada porque no gusto de fantasías gráficas. Este tipo de eclipse recibe el dramático nombre de “Luna de sangre”. Para celebrar el hecho, al día siguiente me rompí el hueso escafoides de la mano derecha, que llevaré enyesada una luna cuanto menos.

 

10 años del Cosmógono y una reflexión

Estimados,

Este pasado mes de Marzo esta gacetilla cumplió 10 años. Una década, que se dice pronto, desde aquella primera entrada: la escena final del Don Giovanni, de Mozart: Es esta.

A lo largo de estos 10 años han circulado por estas páginas muchos inventos extraordinarios, textos de una profundidad inaudita, noticias importantes y extravagantes, eventos muy diversos, bodas, varios nacimientos, varias muertes, música antigua, algunos cometas, bastantes eclipses, mucha alquimia, mucha filosofía, mucha religión, mucha mística, mucha poesía, mucha ciencia, mucho amor que parecía mucho para revelarse poco y algún poco que demostró ser mucho, también hemos tenido amigos nuevos, amigos viejos, inamigos y desamigos y de todo ha habido y va habiendo en esta viña del Señor. Porque esto es una viña del Señor, que ha recibido 348.570 visitantes provenientes de 142 países que han llegado hasta aquí buscando información de lo más variopinto: desde el aedes albopictus a una buena traducción de algún texto cabalístico medieval. También hubo gente que venía a cotillear o a seguir la delirante literatura surgida de nuestra imaginación.

La cadencia de publicación disminuyó mucho a partir de un cierto instante, aproximadamente 2012, cuando Ludovico el Rojo se hizo cargo del mantenimiento de esta gaceta en mi ausencia, cuando yo fui a vivir a China primero y a Japón después, aprendiendo y estudiando nuevas maneras de ser y conocer. Ludovico me hizo el enorme favor de cuidar la casa y en el menester se ha comportado como un santo, o mejor aún: como un amigo (Jn 15, 15), toda vez que, durante seis largos años ha estado en el gobernalle de esta aventura y la ha mantenido dignamente a flote sin desvirtuarla en su espíritu. Hace un año volví de Oriente y hoy, tras un periodo de adaptación, me reintegro al consejo editorial de la casa.

Habrá algunos cambios de contenido, de acuerdo al nuevo rumbo magnético del Cosmógono. Habrá menos Alquimia y habrá menos Cábala. No obstante nada cambiará en lo esencial y siempre se pretenderá que el eventual visitante no salga de esta casa con las manos vacías.

Creo que no soy el mismo. Ver y tener el arcano que tantos buscaron desde la más remota antigüedad, no tuvo el efecto que de joven supuse, muy al contrario pues, ¿qué hace el constructor cuando ha coronado la obra? El mero acto de concluirla supone el fin de su oficio y de su arte. Ya no tiene obra a la que echar mano. Llegar, conseguir, tener, ganar, no son nada más que una antesala del perder. En consecuencia, se pierde. Se pierde todo lo que es artefactal y en su lugar aparece un infinito espacio de libertad, de demasiada libertad -de libertad sagrada-, que exige un modo radicalmente nuevo de estar en el mundo. Y aquí no supe encontrar este modo. Necesitaba expertos en el vacío, en la nada, en el no-ser, en el tiempo negativo y aquí en Occidente ni los había ni los hay. Hay que ir a Asia.

Hay que ir a Yunnan. Hay que ir a Fukui.

¿Qué hace el constructor cuando ha coronado la obra? Ahora lo sé: se sienta en la postura adecuada y practica Zazen. Abre un espacio de meditación en su pueblo para enseñar a meditar y medita sin esperar nada a cambio. Es agradable y es plausible.

A los que han estado visitando esta casa, gracias por su fidelidad. Todavía no he hablado con el doctor Luis Roger de varias cosas que hacen al caso, pero lo voy a hacer de inmediato. Con el resto ya iremos hablado.

Ahora, quiero celebrar estos diez años, que no se han pasado en un suspiro, sino en una eternidad. Desde la voz del valle,

Santiago Jubany

Receta de huesos

Repasando en este tiempo cuaresmal El peregrino ruso, ese clásico de la espiritualidad ortodoxa que expone claramente una vía de realización dentro del cristianismo, he reparado en el siguiente pasaje:

Comenzó el campesino a curarme: reunió en el campo, en el corral y en los hoyos de la basura una gran olla de viejos huesos de animales, de aves y de cualquiera otra alimaña; los lavó, los hizo pedazos muy pequeños rompiéndolos con una piedra y los echó en una gran marmita; la tapó con una tapadera que tenía un agujero en el centro y lo echó todo en un recipiente que había puesto bien hondo en tierra. Untó con gran cuidado el fondo de la marmita con una espesa capa de tierra arcillosa y la cubrió de troncos que dejó arder durante más de veinticuatro horas. Al colocar los troncos decía: «Todo esto va a formar un alquitrán de huesos.» Al día siguiente, desenterró el recipiente, en el cual se había depositado por el orificio de la tapadera como un litro de un liquido espeso, rojizo y aceitoso que olía a carne fresca. Los huesos que quedaron en la marmita, de negros y podridos que eran, tenían ahora un color tan blanco y transparente como el nácar o las perlas. Cinco veces al día me friccionaba las piernas con este líquido. ¿Y lo creeréis? Al día siguiente, noté que podía mover los dedos; al tercer día, ya podía doblar las piernas; y al quinto me podía tener de pie y caminar por el patio con la ayuda de un bastón. Al cabo de una semana, mis piernas habían recobrado la normalidad. Di gracias a Dios y me decía a mí mismo: la sabiduría de Dios échase de ver en sus criaturas. Unos huesos secos, o podridos, prontos a convertirse en tierra, conservan en sí una fuerza vital, un color y un olor, y ejercen una acción sobre los cuerpos vivientes, a los que son capaces de devolver la vida. Prueba es todo esto de la Resurrección futura.

Me ha parecido singular la operación aquí descrita. Sobre este mismo asunto dice Conrad Gesner en el Tesoro de los remedios secretos de Evónimo Filiatro:

Por tanto, de toda planta y animal y de cada una de las partes de éstos se extrae: primeramente, lo acuoso y lo crudo; luego lo más cocido y atenuado; y finalmente, lo graso y oleaginoso. Esto último no solamente puede extraerse de cada parte sólida, sino también de los huesos.

Dejo aquí escrita esta consideración por si alguien pudiera hallarla de interés.

Fábula del Genil. Pedro de Espinosa

En esta casa, solaz recreo de las musas dulce, no debe faltar la poesía. Cuelgo la transcripción completa de la Fábula del Genil, a cuyas ilustres orillas escribo. Obra de Pedro de Espinosa, poeta de la escuela granadino-antequerana del Siglo de Oro, cuyo nombre conviene que reluzca en la palestra. Fue autor de una antología muy famosa, titulada Primera parte de Flores de poetas ilustres de España. Fama rara pasar a la historia por antologista. La Fábula, escrita en octavas reales, igual que la inefable Fábula de Polifemo y Galatea, comparte también estilo con Góngora, salvo en la temática, ya que este último dijo aquello de: «Si entre estas ruinas y despojos / que enriquece Genil y Dauro baña». Hermosas son las descripciones de los fondos acuáticos y de las piedras y joyeles que los adornan. Dicho sea de paso, las hénides son las ninfas de los prados, por el heno. Vaya, pues, una libación por el Genil, el río de los mil Nilos que enriquecen a Granada.

Fábula del Genil

Maestro Eckhart: Sermón de Navidad.

El aguinaldo navideño viene este año de manos del Maestro Eckhart, y difícilmente puede haber un regalo mayor. Más allá de la alharaca y el festín (buenos y agradables) hay un silencio en la obscuridad donde se produce un nacimiento numinoso y tremendo, más allá del lenguaje, lejos de toda imagen. Cuando estemos volcados hacia fuera, en luz y celebración, si nos hacemos conscientes -por tan siquiera un instante- de esta divinidad desierta y silenciosa, en palabras de Umberto Eco, habremos comprendido en propia carne el misterio inefable de la Natividad. Como dice Pablo: Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; entonces conoceré tal y como soy conocido (1 Cor. 13,12). Que tengamos todos esta feliz Navidad.

Sermón 1 – Johannes Eckhart

Viaje a Sylvania (Sopa de Ganso)

Ayer estuve de viaje en Sylvania, el país enemigo de Freedonia, tal y como aparece fielmente retratado en la película Sopa de Ganso (Duck Soup, Leo McCarey, 1933), que es uno de los films que más veces he tenido el placer de disfrutar. Por eso, este viaje me ha hecho mucha ilusión. Ya sólo me falta ir a Freedonia. Como se aprecia en las imágenes, el tiempo ha pasado, pero Sylvania sigue siendo reconocible.

Sylvania, 1933

Sylvania, 17 de Noviembre de 2017

Alter Turba Philosophorum

La foto de arriba fue tomada mientras esperábamos para la inauguración del Museo de la Alquimia de Córdoba. Las tres figuras del centro son tres de los alquimistas más esclarecidos que es dado conocer (mejorando lo presente el legítimo propietario de esta gacetilla): Luis Silva Mascuñana, Eloy Sanz Cerezuela y Ángel Alcalá Malavé.

Antes, durante y sobre todo, después de la inauguración del museo, de la que hablaré en otra ocasión, se formó una auténtica Turba Philosophorum o Asamblea de los Filósofos, en la que cada uno añadía su aforismo. Me sorprendió dicha asamblea, puesto que nunca había asistido a una. Eloy abrió la conversación y, entre otros muchos temas, se habló sobre la luz, sobre ciertas materias universales y diversos procedimientos de laboratorio; sobre la importancia de aprender lógica, ética y física para ser propiamente filósofo (sabia y fundamental contribución de Luis Silva); sobre la teurgia y el hermetismo. La asamblea, lejos de decaer, fue increscendo, en curioso paralelismo con nuestra consumición, primero cerveza y después de vinos olorosos cordobeses, cuya sequedad fascina a mi paladar saturnal. Concluímos la velada en una hermosa plaza antigua, departiendo sobre los filósofos andalusíes y su vinculación con el hermetismo (tema en el que Ángel es un experto y sus libros al respecto, al par que estudios profundos, son amenos y recomendables).

Me ha agradado la turba de los filósofos, que al igual que ciertos fenómenos atmosféricos, se forma por acumulación.

Editorial: Avalancha administrativa para presentar una tesis doctoral

 

Tras el largo periodo de inactividad, esta gacetilla vuelve a estar a disponibilidad de nuestros lectores. No piensen que se ha debido a la inacción o la pereza. No, la causa de este lapso ha sido la espantosa burocracia que conlleva el depósito y la lectura de una tesis doctoral. En efecto, lo principal de una tesis no consiste en investigar o en escribirla, ni siquiera en defenderla adecuadamente. Consiste en obtener un permiso del director de la tesis, así como una declaración de que se ha respetado la propiedad intelectual; presentar una propuesta de tribunal de siete personas ―cinco miembros y dos suplentes― así como un informe de idoneidad con los datos y méritos de cada uno; preparar una copia en papel de la tesis; una copia o certificado de una publicación de un artículo académico en una revista de calidad (30 ítems del índice Latindex); un resumen de la tesis para TESEO, que es el archivo de resúmenes de tesis del Ministerio de Educación; un curriculum vitae actualizado; un CD (no sirve pendrive) que contenga la tesis en formato pdf, así como el resto de la documentación referida en formato electrónico; otro CD (no sirve pendrive) que contenga exclusivamente la tesis.

Una vez que se ha presentado todo lo anterior y obtenido el beneplácito de las autoridades académicas, hay que coordinar a todos los miembros del tribunal (dos locales, tres de fuera y dos suplentes, por si acaso) para fijar una fecha que les resulte conveniente. Además, hay que activar los suplentes en caso de baja por enfermedad u otros motivos (dos, en el caso que nos ocupa). Hecho lo cual, hay que notificar de nuevo a la administración. Llegados a este punto, lo que menos le importa al doctorando es la investigación o la lectura, sino escapar de la afamada parábola kafkiana de la Puerta de la Ley. Refiero todo esto, no esperando la exoneración por parte de los lectores, pues el lapso de inactividad del blog es largo, antes bien para que sirva, ya que no de eximente, sí de atenuante.

Como se verá, después de semejante alud, defender la tesis ante un tribunal es coser y cantar. Y así fue.

 

 

 

 

 

 

Microtonalidad Renacentista

Es frecuente encontrar personajes entregados a las sutilezas teóricas. El compositor renacentista Nicola Vicentino también estaba interesado por las sutilezas prácticas. En 1551 participó en una discusión pública en Roma, enfrentándose dialécticamente a otro compositor, Vicente Lusitano, ante un tribunal de dos jueces, compositores también: Bartolomé de Escobedo y Ghiselin Danckerts.  O tempora, O Mores! El juicio tuvo fama internacional. Hoy en día, como todo el mundo sabe, una discusión sobre teoría musical también tendría amplia repercusión, dando una medida exacta de cuán superior es nuestra inteligencia a la de nuestros antepasados.

Sin embargo, el contenido de la polémica, sobre la pervivencia de los modos griegos y la música diatónica frente a la incorporación de música cromática y enarmónica, no es relevante para este post. Lo es que Nicola Vicentino estuviese dispuesto a construir cuantos instrumentos fueran necesarios y a componer la música adecuada para demostrar su teoría. Y así nos legó una obra de vanguardia renacentista, música microtonal pura, con más maestría y menos pretenciosidad en su descubrimiento que la de Julián Carrillo, quien se atribuyó la paternidad del invento en el siglo XX. No es nada nuevo. También pasó con Colón y Leif Eriksson.

El caso es que en el sigueinte vídeo, pueden escuchar una de sus obras microtonales compuesta para archicémbalo, una suerte de clavicordio microtonal. Por su fascinante rareza merece figurar en esta página.

 

 

 

Sinesio de Cirene. Cartas a Hipatia

Sinesio de Cirene es uno de los grandes filósofos, pero también uno de los grandes desconocidos. Entre otras muchas ocupaciones, fue literato, arzobispo de Tolemaida, esposo y padre, filósofo neoplatónico y discípulo de la afamada Hipatia de Alejandría. De hecho, sus cartas son de las pocas fuentes directas que se conservan sobre esta. Aquí van dos de las cartas dirigidas a su maestra. En la primera, bajo la apariencia cotidiana de los azares editoriales se ocultan provechosas doctrinas sobre la iluminación, la filosofía platónica y el modo de vida. La segunda es una petición de consuelo en forma de epístola. ¿Cuál será el divino espíritu de la filósofa, que Sinesio implora al final de la carta? Es de lamentar que se hayan perdido su tratado cinegético y, sobre todo,  su obra sobre cómo alimentar a los perros.

Cartas a Hipatia

Encarnación y teofanía. Escoto Erígena

Me he provisto del tratado Sobre las Naturalezas de Escoto Erígena. No es sólamente un clásico de la filosofía, sino que el libro resplandece con tanta luz y sabiduría que bien pudiera decirse que fuera de sus márgenes se extiende la obscuridad, como en La lista de Schindler.

El siguiente pasaje sobre las teofanías es muy apropiado para este tiempo navideño, porque examina el fundamento último del descenso o encarnación. Hay una semejanza entre el descenso del Logos a la naturaleza humana y el descenso de la naturaleza divina hasta la naturaleza de las criaturas para divinizarla. De modo semejante, el descenso del entendimiento divino para informar el entendimiento humano es la experiencia que subyace en la cuestión del intelecto agente que informa el intelecto pasivo. Esta cuestión es crucial, porque muchos maestros medievales la consideran culmen y  finalidad de la filosofía misma, como Avempace, Averroes o Avicena.

Hallamos que le monje Máximo, filósofo divino en la exposición de los Sermones de Gregorio el teólogo, disputó sobre esta teofanía de forma muy profunda y sutil. Pues dice que la teofanía no se realiza desde otra parte sino desde Dios; sin embargo, se realiza con el descenso del Verbo divino, esto es, del Hijo unigénito, que es la Sabiduría del Padre, descendiendo hacia la naturaleza humana, creada y purificada por Él, y por la ascensión de la naturaleza humana elevándose hacia el citado Verbo, por medio del amor divino. Aquí llamo descenso no al que tuvo lugar en la encarnación, sino al que se hace por la divinación, esto es, por la deificación de la criatura. Por tanto, se hace la teofanía a causa del mismo descenso de la Sabiduría de Dios hacia la naturaleza humana por la gracia, y de la ascensión de esta misma naturaleza hacia la Sabiduría por el amor A cuya interpretación parece sumarse el santo padre Agustín exponiendo el texto del Apóstol: “Quien se hizo para nosotros Justicia y Sabiduría”. Pues así lo expone “la Sabiduría del padre, en la cual y por la cual fueron creados todos los seres, la cual no es creada, sino que crea, se hace en nuestras almas por cierto descenso inefable de su misericordia y se une a nuestro entendimiento para que de cierta manera inefable se haga una cierta sabiduría compuesta por el mismo que desciende hasta nosotros y que habita en nosotros, y por nuestra inteligencia atraída por Él, hacia Él y formada en Él”. Semejantemente diserta sobre la justicia y sobre las demás virtudes que se hacen no de otra manera que por cierta admirable e inefable conformación de la divina Sabiduría y de nuestra inteligencia. Pues -como dice Máximo- cuanto el entendimiento humano asciende por la caridad, tanto la sabiduría divina desciende por la misercordia; y esta es la causa y sustancia de todas las virtudes. Así pues, toda teofanía, esto es, toda virtud, se realiza no sólo en esta vida, en la que aún comienza en quienes son dignos de ser informados, sino también en la vida futura en quienes habrán de aceptar la perfección de la beatitud divina, no fuera de ellos, sino en ellos, y por Dios y por ellos mismos.

(Juan Escoto Erígena. Sobre las naturalezas, I, 449A-450A. Pamplona, Eunsa, 2007)

Heráclito. Fragmentos.

En la biblioteca de filósofos de esta casa, rica en presocráticos, faltaban los fragmentos de Heráclito. Fue llamado el Obscuro, a causa de la concisión de sus escritos y de los múltiples y arduos sentidos que se intuyen. Actualmente se le conoce por una metáfora afortunada, la del río esquivo a cuyas aguas no puede bajarse dos veces; imagen que tiene la virtud de aplicarse al tiempo, a la vida, al flujo de nuestros pensamientos y a las aguas de cualquier río. Crátilo, que debatió con Sócrates acerca de la esencia de los Nombres, era uno de sus discípulos. No despreciemos la sabiduría de los presocráticos. Hay un extraño gozo al leer sus fragmentos que no se da con filósofos más fatigosos, como Kant o Hegel. La naturaleza ama ocultarse, decía Heráclito, y nosotros amamos ingresar en la obscuridad de su ocultamiento.

Fragmentos-de-Heraclito

Lecturas areopagíticas (I): Los tres movimientos

En el Tratado sobre los Nombres Divinos de Dionisio Areopagita, que estoy leyendo con verdadero deleite y calor, se mencionan tres clases posibles de movimientos que pueden darse en todas las partes del mundo, esto es, divina, celeste y terrestre:

Decimos que las mentes divinas se mueven circularmente al unirse a los resplandores de la Belleza y del Bien, sin principio ni fin; en línea recta cuando ayudan a los inferiores, dirigiendo todas las cosas rectamente; en espiral cuando al ayudar a quienes lo necesitan, permanecen inmutables en su identidad,  girando alrededor de la Causa hermosa y bella de su identidad.

Además, también hay movimiento en el alma. Es circular cuando entra en sí misma separándose de las cosas externas, siguiendo la circunvolución unificada de su potencia intelectual. Concentrándose uniformemente como en un círculo la hace estable y volver de la multiplicidad de las cosas externas, y concentrada en sí misma y después de esa unión uniforme se une con sus potencias íntimamente unidas, y así ese movimiento la eleva hasta el Bien y la Belleza que trasciende todas las cosas, uno y el mismo, sin principio ni fin.

El alma se mueve en espiral cuando, en la medida que le conviene, es iluminada con los conocimientos divinos, no intelectualmente y de forma única, sino con razonamiento discursivo e inductivo y con operaciones mixtas y mutables.

Y el movimiento es rectilíneo cuando el alma, en lugar de entrar dentro de sí misma y moverse con inteligencia simple (…) procede hacia las cosas que están a su alrededor y desde lo exterior, como símbolos varios y múltiples, se eleva a las contemplaciones simples y unificantes.

Ciertamente el Bien y la Belleza, superior a todo reposo y movimiento, es la causa de estos y también de los tres movimientos en las cosas sensibles de este mundo y mucho antes de la situación de cada uno, de sus estabilidad y reposo, y también de su conservación y su fin. Por tanto toda estabilidad y movimiento procede de Él, está en Él, tiende a Él y por causa de Él.

Vemos como estos tres movimientos aplicados al alma constituyen tres formas posibles de conocimiento trascendente. El primero es una suerte de contemplación o de nube del no-saber. El segundo es una iluminación y un conocimiento divino, que emplea cualquier razonamiento válido aplicándolo a las cosas superiores. El tercero es un ascenso desde lo múltiple a lo Uno, realizado a través de las cosas sensibles y de los símbolos que manifiestan. Estos métodos de realización no son particularmente complejos. Mientras ustedes leen esto con mucha atención, se están moviendo espiralmente. También son la base esencial del hesicasmo en la ortodoxia.

No es mi única lectura de verano. También estoy con Los pazos de Ulloa.

For he is an englishman (H.M.S Pinafore). Gilbert & Sullivan.

Recientemente, no se por qué, me ha dado por escuchar operetas de Gilbert y Sullivan. Las obras de ambos son extremadamente conocidas en todos los países sajones. Aquí, apenas los conocedores saben lo que es The Mikado. Aquí les dejo el final de H.M.S. Pinafore, otra de sus composiciones más logradas y que acaso sea conocida por el capítulo de Los Simpson en que el Actor Secundario Bob la representa ante Bart. Seguro que les gusta.

La obertura 1712

Confieso que me reído como un demente escuchando esta obertura 1712, evidente parodia de la celebérrima obertura 1812 de Chaikovsky. El compositor es P.D.Q. Bach, -nombre también paródico de los hijos de Bach-, pseudónimo de Peter Schickele. A este señor lo conocía por su suite “A Year in the Catskills”, muy agradable de escuchar. Genial cuando al final pinchan los globos para imitar los extemporáneos cañonazos con que a veces se adorna la 1812.

Thema Mundi. El horóscopo del mundo. Fírmico Materno.

 

Thema Mundi

Tras un tiempo de inactividad por causas ajenas a la buena voluntad de este su editor, retomamos las buenas costumbres con este curiosísimo y complejo fragmento de Fírmico Materno. Se trata del natalicio del mundo, extraído de los Matheseos Libri VIII, uno de los tratados de astrología más importantes de la Antigüedad. Este hombre escribía de una manera particularmente abigarrada, lo que dificulta la comprensión. A pesar de que, -como dice Alberto Magno (que fue un astrólogo eminente)-, la astrología es un arte puramente conjetural, sin embargo el pasaje tiene una simbología muy interesante referida al agua y al fuego, a la expirosis y el diluvio.

Thema Mundi

Una escuela de Zen

enso

 

A quien interesare:

Estoy creando una escuela de meditación en la linea del Zen y he pensado que lo correcto era comunicarlo a los amigos que frecuentan esta página.

Esta escuela de meditación, que aún no tiene nombre, es de orientación laica, pero lo que en ella se ofrece tal vez pueda auxiliar a cuantos quieran estrechar más y mejor su íntimo convivio con Dios.

Muy a menudo este convivio se ve comprometido porque la persona no sabe la manera correcta de estar en silencio o de estar en quietud, de manera que las agitaciones de la mente interrumpen aquel buen propósito.

Por ende, también hay un hecho insoslayable y es que una gran cantidad de personas de buena naturaleza interior, se ven aquejados de los sufrimientos propios de la angustia, la ansiedad y el pánico, y dado que no se puede dejar a estas personas a merced exclusiva de psiquiatras, psicólogos y psicofármacos, justo es que aprendan el único remedio para curar -que no paliar-, este sufrimiento suyo.

A tal efecto propongo una enseñanza, unas conferencias, una práctica contemplativa en compañía y lo que se llama Dokusan, que significa instrucción privada.

Por lo pronto esta escuela y comunidad fraternal tendrá su lugar natural en Catalunya. Más adelante, ya veremos.

Cualquiera que esté interesado en la noticia, que me escriba a valgris@gmail.com y me lo haga saber.

Yo soy Santiago Jubany. Os saludo a todos.