Entre mis quehaceres vacacionales voy a incluir un minucioso estudio sobre la anatomía de la idea. Voy a demostrar su morfología geométrica en constante crecimiento dada la naturaleza anímica o seminal del número que da consistencia al eidos. Estableceré una clasificación categórica de los términos y mostraré de qué modo se enlazan entre sí según afinidad.
De esta manera podremos ser poseedores de un sistema que nos permita descifrar la verdad o falsedad de todo argumento, ya pertenezca al ámbito de la filosofía, de la teología, de la medicina o de la política. Como afirmaban los post-pitagoricos los números no pueden retroceder más allá de la mónada, pero afirmamos nosotros que la mónada, en tanto que entidad seminal que da consistencia -inteligibilidad- a la realidad corpórea, tampoco permanece en su stasis primigenia, sino que sigue un proceso de crecimiento teleológico. Que no es poco.