Las personas orientadas han de estar orientadas en serio, de otro modo, se exponen gratuitamente a enormes ridículos e incomodidades. Pero un cosmógono, que por definición es un hombre orientado -esto es, que mira hacia Oriente, de donde viene la Estrella de los magos y es cuna del Sol Naciente-, no puede dejar su orientación al buen tun-tun so pena de quedar desorientado: ha de estar orientado siempre y tener siempre a la vista su punto vernal.
Yo procuro adecuar en todo momento y ocasión, mi disposición espacial de acuerdo a las coordenadas que me definen, susceptibles de ser medidas con una brújula, (aunque no la preciso porque yo soy mi propia brújula). De este modo obtengo la excelencia descansatoria u oratoria sin esfuerzo por mi parte.
Por esa razón, cuando voy a un restaurante, procuro estar en mi disposición óptima, lo cual me obliga, a menudo, a modificar la posición de la mesa y de la silla, causando un estorbo a mis circunstantes. Si se observa el grabado, fácilmente se deducirá que los puntos opuestos son pésimos para el acto pretendido, a saber: siendo el 90º S óptimo para meditar, se inferirá que el grado 270 N es el más pésimo para meditar, aplicando la misma regla a las restantes actividades, que no he relatado exhaustivamente pues sólo pretendo transmitir la noción. Los perros y gatos tienen una gran observancia de estos asuntos. Y sobre todo, mis señores, no duerman, por favor, con la cabeza desorientada al Norte, porque contrario a lo que se dice, eso es nefasto y pernicioso en grado sumo.
