A fin de conseguir una piedra esfena (titanita) perfecta, voy a delegar un viaje a Rusia, a la península de Kola. Yo no quiero ir porque Rusia me aburre mucho. Es que me sería útil para cubrir un concepto pendiente en mi “Teoría del color”, que es mucho mejor que la del tonto de Goethe. La titanita, tallada como Dios manda, tiene una capacidad para reflejar destellos muy superior a la del diamante, y esta elevada dispersión suya hace al caso de mis estudios.
Atletas en Roma
Las damas y caballeros que siguen esta modesta gacetilla, saben que no soy proclive a poner noticias de actualidad, porque no me interesan un comino. A mí me interesan las noticias de rabiosa antiguedad. Pero dado que hoy mis atletas han conseguido un mérito relevante, que me llena de satisfacción y placer, quiero consignarlo aquí. En algún momento explicaré por qué razón nos gustan ciertos deportes y citaré a Platón, la trigonometría, el maniqueismo y otras importantes cosas. Si se me pasara por alto, que alguien me lo recuerde.

