Hoy es Pascua de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre nuestras cabezas, en forma de lengua de fuego, otorgando dones inmarcesibles y los carismas personales. En tal día como hoy, el Santo Graal fue revelado a los hombres. También celebramos la Visitación de la Virgen María, tema muy bonito sobre el que se debiera hablar más de lo que se debe. Además, es el día de la Madre del Amor Hermoso (Eclo. 24, 18), y por si fuera poco, es santa Perenelle, la compañera fiel de alquimistas y cosmógonos.
Por ello, comenzar el día escuchando esto:
cantado por nuestro carísimo Bertoldo el Negro, no es sólo un lujo, es cosa que impresiona y me llena el espíritu de una felicidad inenarrable, difícil de transmitir. Este es, sin duda, uno de los mejores caballeros de nuestra Mesa Pentagonal. Aprovecho para felicitar esta Pascua a todos mis visitantes, invitándoles a que se recojan un momento, escuchando este himno, en el más ferviente deseo de que lleguen a poseer el rocío del Cielo y las grosuras de la Tierra. Amén.













