Sobre la varita mágica

(Carlos Kleiber, invocando el espíritu de Brahms)

Las varitas mágicas son esenciales para cosmogonizar como es debido. Ya lo pueden ustedes ver. Al contrario que el cetro de los reyes, que no sirven para nada, las varitas mágicas tienen la propiedad de conciliar los espíritus y hacerlos surgir en toda su belleza, pero se han de saber usar, se ha de tener magisterio (de magis) o “ja podem tirar el barret al foc“.

Según la tradición, construir varitas con virtud es dificilísimo y no todo el mundo vale. Pues bien, yo tengo esa gracia y, ocasionalmente, me da por dirigir los silencios y sonidos de mi Valle Gris, cuando cae la tarde.

Publicado en  on Abril 21, 2008 at 8:06 pm Dejar un comentario

Creación de un Microcosmos

Para reflexiones de gran provecho

Requisitos: una terraza expuesta al sol, a la luna, a las lluvias y demas fenómenos naturales. Una maceta de arcilla, redonda, con un diámetro de circa 50 cms. de diámetro. Tierra de bosque. Una lupa grande. Tiempo y espiritualidad.
Haz como digo: Acudirás a un bosque, o a una cañada, provisto de un saco y una pala. Buscarás un espacio adecuado, limpiaras la corteza de la tierra de hojarascas, piedras o cualquiera otra cosa que estorbara el hecho. Hunde la pala y recoge tanta tierra como capacidad volumétrica tenga tu maceta. Vuelve a casa y llena el tiesto dejando unos centímetros para que no rebose. Aprieta y alisa un poco la superficie.
Ahora tienes una maceta simplemente con tierra y has operado como si fueras a plantar unos geranios, pero no plantarás nada. Si quieres, puedes regar con agua para ayudar al resultado, pero sólo esta primera vez. Hecho lo cual, da gracias a Dios y retírate a tus actividades normales. La labor está hecha. Pero piensa que nunca habrás de regar artificialmente, ni arrancar hierbajo alguno ni sacar alguna pobre sabandija si apareciera por allá. Pon tu microcosmos en un lugar digno, fuera del alcance de manos profanas.
Conforme pase el tiempo, y caigan las lluvias, y vengan las calores, y los hielos, y los rocíos y se sucedan las estaciones, de esa tierra que has abandonado a su suerte, empezarán a surgir hierbas, y tallos, y flores, que harán su ciclo y a la sazón se marchitarán y pequeños insectos recorrerán su superficie. Aparecerán colores verde musgo (uno de los más perfectos verdes), amarillos, pajizos, ocres, rojizos, según sea la calidad de la tierra escogida y el régimen de lluvias. Estas cosas las irás observando con tu lupa puntualmente y tomas notas si quisieres.
Las generaciones espontáneas que se den, sin intervención de tus manos, te provocarán enormes felicidades. Si así haces, con esta sensibilidad que te reclamo, la Naturaleza te amará y te hará su confidente y te dará paz. Amén.

Publicado en  on at 7:13 pm Dejar un comentario