Eckarthausen. Catecismo

Pongo aquí, de Eckarthausen, el Catecismo de Química Superior, tratadito elemental de Alquimia, inédito en castellano y traducido por Santiago Jubany, que soy yo. Que conste. Así vamos llenando las diversas secciones de la casa y aprovecha a todos. Y aunque sea un “filósofo envidioso”, me tragaré mis envidias y compartiré mis fuentes, de las cuales esta es una.

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Publicado en  on Abril 17, 2008 at 11:35 pm Comentarios (2)

Epítomes de Kepler

Este hombre era un sabio enorme. Si no pongo estos Epítomes suyos en mi página, me sentiría mal y no estoy dispuesto. Además, ahora me he fijado que están escritos en forma de interrogatorio, como mi Catecismo elemental de Cosmogonía.

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Publicado en  on at 11:09 pm Dejar un comentario

Copérnico

Este señor en pleno éxtasis cosmogónico es Nicolás Copérnico, estudiando a ojo la bóveda celeste, infiriendo datos matemáticos, describiendo órbitas planetarias, desmontando las tesis de Ptolomeo, anunciando eclipses y poniendo al Sol en el lugar que le corresponde. Admiro muchísimo su obra, aunque se haya conservado muy poca. El tonto de Lutero dijo de nuestro hombre que era un necio que pretendía “volver completamente del revés el arte de la astronomía”. ¡Si sería tonto!

Publicado en  on at 10:38 pm Dejar un comentario

Una nube en el matraz

Hará unos 15 años, apurado por tener que ofrecer un regalo a alguien, y no teniendo yo dineros para gastos, encontré la manera de meter una nube dentro de un matraz siguiendo un medio que yo sé y que no pienso decir. Me salió un cumulonimbo precioso que causó el efecto deseado, como es natural: estupefacción y la certeza absoluta de que, como regalo, no tenía parangón posible, pues como es sabido, las nubes no se dejan enfrascar tan fácilmente. Además, tenía una virtud añadida: si se agitaba el frasco ligeramente, eso provocaba copiosas lluvias por algún tipo de simpatía cosmológica.

Digo esto porque estos días se está hablando mucho de sequía, hasta el punto de que ya me tienen aburrido con el tema. He ido al laboratorio, a buscar mi nube, pero el cumulonimbo, después de tantos años, había evolucionado hacia unos cirros, que he agitado un poco. Ya veremos. El caso es que se callen.

(No se ve muy bien porque la foto está tomada con mala luz. Mañana haré otra)

Publicado en  on at 12:22 am Comentarios (4)